El casco urbano vuelve a registrar un repunte de la accidentalidad vial

M. V.

OURENSE

La siniestralidad vial sigue siendo un problema en las calles del casco urbano de la capital ourensana. Prueba de ello son los datos que, cada semana, acumulan colisiones en glorietas, choques en cadena o salidas de vía, en las que se multiplican los daños materiales, los partes amistosos, o no, y los atestados de tráfico.

Sin ir más lejos, durante la semana pasada las calles del casco urbano ourensano fueron escenario de nada menos que 53 accidentes de circulación, una cifra que supera en ocho al dato correspondiente a la semana anterior. El aumento en el volumen de tráfico en la capital, que suele ser especialmente perceptible en los primeros días de cada mes, o el mal tiempo de algunas jornadas explicarían, según confirman desde la Policía Local, este aumento en la accidentalidad que, como siempre, tiene su parte más positiva en la escasa gravedad, al menos en la mayor parte de los casos, de las consecuencias personales que suele entrañar.

Así, pese al evidente perjuicio que supone para un conductor protagonizar o ser víctima de un accidente de circulación, la realidad es que los daños materiales -y los correspondientes arreglos de chapa y pintura- suelen ser las consecuencias más graves de los accidentes, que aunque sí registran víctimas, éstas casi siempre suelen ser leves o menos graves, muy al contrario del resultado de los accidentes de circulación ocurridos en vías interurbanas, en los que la mayor velocidad de rodaje multiplica el riesgo de sufrir daños personales graves, o fatales.

Pese a todo, el balance de heridos en los accidentes de tráfico ocurridos la semana pasada en la capital ourensana fue de ocho víctimas, a dos de las cuales les fue diagnosticó un pronóstico reservado.

Atropellos

Otro de los asuntos, relacionados con la siniestralidad vial, que preocupa a los agentes de la Policía Local de la capital ourensana son los atropellos, que durante la semana pasada supusieron tres incidencias. La poca precaución de los peatones, que muchas veces cruzan por zonas no habilitadas para ello, o, de otro lado, los despistes de los conductores han vuelto a poner sobre la mesa la importancia de concienciar a unos y otros sobre la necesidad de tomar las máximas precauciones a la hora de evitar los atropellos en el casco urbano de la ciudad de As Burgas. Tampoco pasa desapercibido en las estadísticas relativas a la accidentalidad vial el hecho de que el alcohol haya tenido relación con algunos de los accidentes acontecidos en el casco urbano. Así, la semana pasada los agentes municipales denunciaron a un conductor que, tras protagonizar un accidente de circulación, dio positivo en la tasa de alcoholemia. Su tasa era, nada menos, que casi cinco veces superior a la máxima legal.

En lo que respecta a las carreteras provinciales, la estadística de siniestralidad es mucho menos virulenta aunque, si cabe, aumenta durante el fin de semana. Entre el sábado y el domingo 061 acudió a ocho llamadas por accidente de tráfico.