Nuria Rodríguez, presidenta de la Federación de Salvamento e Socorrismo de Galicia: «Entre las 13 y las 15 horas es cuando registramos más ahogamientos»
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A los niños y a los mayores «hay que cuidarlos con cuatro ojos», advierte la experta a las puertas de otra temporada estival en la que avisa que es mejor meterse en el agua acompañado
06 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Lleva más de 20 años velando por la seguridad de quienes se bañan en las playas gallegas. Nuria Rodríguez (A Coruña, 1975), licenciada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y entrenadora deportiva de salvamento y socorrismo nivel III, preside la Federación de Salvamento e Socorrismo de Galicia (Fessga) desde el 2004, y ha visto de todo. Desde la gran satisfacción de un rescate exitoso hasta los desafíos más difíciles a los que se enfrenta un socorrista. Con el verano ya instalado, su objetivo es enseñar a reconocer las verdaderas señales de alerta y ayudar a evitar los pequeños descuidos cotidianos que se suelen pasar por alto en el mar.
Nuria, que también es asesora en procesos de reconocimiento de la experiencia profesional en socorrismo y docente acreditada en este sector, recuerda que el personal de salvamento vigila la playa entera y no a cada persona de forma individual, por eso, insiste en que la seguridad es un trabajo en equipo, en el que la responsabilidad compartida es indispensable para disfrutar con total tranquilidad.
—¿Qué tipo de incidente atienden más a menudo en verano: ahogamientos, golpes de calor, cortes con rocas o picaduras de medusas?
— Lo que más atendemos en las playas son los cortes. Las picaduras de medusa prácticamente no representan incidencias en comparación con los cortes.
—¿Es más común que alguien pida ayuda por ahogamiento o por golpe de calor?
—Depende. Muchas veces se pide ayuda por ahogamiento, pero otras veces no te enteras, ni la persona puede pedir auxilio. Existe la falsa idea de que la gente grita pidiendo ayuda, pero la realidad es que el que se está ahogando no suele gritar ni pedir ayuda porque se está ahogando y no tiene fuerza para eso. Por otra parte, atendemos golpes de calor, aunque en Galicia no tenemos un alto porcentaje de estos casos. Hemos atendido mareos y situaciones similares cuando se presentan olas de calor importantes, aunque no sea con mucha frecuencia.
—¿A qué hora del día suelen tener más casos para atender normalmente en el verano?
—A la hora del mediodía. Entre las 13 y las 15 horas porque hace más sol, hay más radiación solar y la gente se mete más en el agua. Es a esas horas cuando registramos la mayor cantidad de ahogamientos, incluso a nivel nacional.
—¿Cómo podría un padre reconocer los primeros síntomas de un golpe de calor en un niño antes de que sea tarde?
—El síntoma principal mediante el cual vas a reconocer un golpe de calor es que la persona se va a marear.
—¿Cuál es el protocolo que se debe seguir mientras llegan los socorristas?
—El protocolo inmediato antes de que lleguemos nosotros es poner al niño a la sombra y echarle agua, sobre todo en la frente, las articulaciones y el cuello.
—¿Qué procede si no hay una respuesta positiva de la persona?
—Las playas no solamente tienen socorristas; hay playas que cuentan con enfermeros y técnicos sanitarios que se encargan directamente de la situación si están disponibles en la ambulancia.
En casos extremos y muy difíciles, se le tendrían que realizar maniobras de RCP (reanimación cardiopulmonar). Paralelamente, nos encargamos de que la ambulancia llegue a la playa lo antes posible para atender a la persona. Cabe destacar que esto se da más en personas mayores que en niños. Trabajamos de forma muy coordinada con los demás servicios de emergencia.
—¿Cuál crees que es el error más común que cometen las personas a la hora de meterse al mar?
—Hay varios errores comunes, pero el primero es no mirar la bandera que ondea en la playa o ignorar las zonas específicas delimitadas para el baño, entrar de golpe al mar sin mojarse previamente las articulaciones. Otro muy común es el descuido en la vigilancia de los niños.
—Para un día de playa con niños, ¿qué dirías que es imprescindible meter en la bolsa y que la gente suele olvidar o pasa desapercibido?
—A los niños pequeños yo les pondría un chaleco de rescate o de flotación. Es mucho mejor que los manguitos, porque ofrecen una falsa seguridad porque los niños saltan, los manguitos se salen o se descolocan y pierden su eficacia.
—Si fueras de visita a una playa a la que no has ido antes, ¿cuáles son las tres cosas que mirarías o harías nada más pisar la arena?
—Miraría el color de la bandera, hablaría con el socorrista para que me indique dónde están las corrientes y evitaría bañarme sola, es mucho mejor meterse al agua acompañado de otra persona.
—¿Qué significa exactamente cada color de bandera o cuáles son los tipos de bandera que tienen?
—Tenemos principalmente tres colores de banderas tradicionales y una de incorporación reciente. La verde significa que la playa está en condiciones óptimas para tener un baño tranquilo.
La amarilla significa que nos tenemos que bañar con precaución porque el mar no está del todo tranquilo y hay que tocar tierra. Y la roja no prohíbe el baño, sino que solo aconseja no bañarse. A veces la gente se pregunta por qué está roja si no ve nada en la superficie, pero nosotros la colocamos porque estamos detectando corrientes peligrosas, o porque el equipo está atendiendo otra emergencia y no puede vigilar el agua al 100%. Hace unos dos años se implementó la bandera de medusas que se ondea específicamente cuando hay presencia de carabelas portuguesas, a las cuales se les tiene mucho miedo y a las que hay que tenerles respeto.
—¿Es verdad que hay que esperar dos horas para bañarse después de comer?
—Eso es totalmente un mito de las recetas de la abuela. A algunos les decían dos horas y media y a otros tres horas. El verdadero problema no es la comida en sí, sino los cambios bruscos de temperatura entre el exterior y el agua, sobre todo aquí en Galicia donde el agua está muy fría. Ese cambio térmico brusco se llama hidrocución, afecta al cuerpo y es lo que puede provocar mareos y vómitos, que es lo que popularmente se conocía como «corte de digestión». Se debe entrar al agua poco a poco, mojando las articulaciones. Lo que sí se debe evitar son las comidas copiosas. No es recomendable comer unos callos, y luego tirarse de golpe al agua.
—¿Quiénes son las personas que tienen más riesgo de sufrir alguno de estos incidentes, sobre todo ahogamientos o golpes de calor?
—La gente mayor. De hecho, el informe nacional de ahogamientos refleja que el mayor número de víctimas corresponde a personas mayores de 60 años.
—Entendiendo que los mayores son población de riesgo, ¿cuáles serían los cuidados esenciales para que puedan disfrutar de la playa?
—Lo principal es el sentido común. La gente mayor debe evitar las horas de mayor radiación solar, ya que las diferencias de temperatura les afectan más. Deben tener muy claro que hay que hidratarse, y siempre tienen que estar acompañados. Si llegan a sentir cualquier problema o malestar dentro del agua, deben salir y pedir ayuda inmediatamente. También deben hacer mucho caso a las indicaciones de los socorristas. Muchas veces nos dicen: « Yo he venido aquí toda la vida y nunca me ha pasado nada», pero hay playas donde la orillera, la ola que se forma donde hay menos profundidad, es muy fuerte. Al no tener la misma movilidad, la ola los tira y pueden caer. Por eso les pedimos que no se acerquen tanto a la orilla cuando el mar está fuerte.
—Si tuvieras que dar a los padres dos consejos para los niños para este verano, ¿cuáles serían?
—El primero es que los vigilen con cuatro ojos. Si hay bandera roja, que los lleven bien agarrados de la mano. Hay que concientizarse de que a un niño pequeño, debido a su movilidad reducida, le basta muy poca agua para ahogarse. Cuando caen boca abajo, a veces no son capaces de levantarse solos.
El segundo consejo es tener mucho ojo con los objetos hinchables. En Galicia tenemos un mar que, sin que te des cuenta, te arrastra hacia dentro rápidamente con los hinchables. Los padres no deben asumir que el socorrista tiene que cuidar individualmente de su hijo. Nosotros vigilamos toda la playa, no tenemos un socorrista exclusivo para cada niño.
—¿Habéis tenido casos de ahogamiento por personas alcoholizadas?
—Yo directamente como coordinadora no he vivido ningún caso de este tipo, pero sí que los hay en las playas. Hemos tenido situaciones de personas que estaban tomando cerveza, se fueron a bañar, sufrieron un problema cardíaco y hubo que sacarlas del agua.
—¿Qué es lo más gratificante y lo más frustrante de tu labor?
—Lo más gratificante es ayudar a la gente, solucionarles un problema, y lo más frustrante es cuando se te muere una persona y no puedes hacer nada por salvarla, por más que lo intentas e intentas.
— Si pudieras poner un cartel a la entrada de la playa, ¿qué diría ese cartel?
—Diría: «Disfruta la playa como si fuera tu casa».