La vida universitaria ya no es lo que era: «Los jóvenes salen menos de fiesta ahora que hace 10 o 15 años»

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Las juergas han pasado a un segundo plano. El ocio nocturno sigue interesando a los chicos de la generación Z, pero, según la opinión de los expertos, disfrutan menos de la noche que los «millennials»

24 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

«Hoy yo no me quedo en casa, hoy yo salgo a janguear». Bad Bunny decía esto en su tema Hoy, lanzado en el 2017 y en el que colaboraba con Ñengo Flow. Desde entonces, el puertorriqueño se ha convertido en un ídolo de masas y ha transformado por completo su estilo y sus letras, dedicándole cada vez menos espacio en su obra a la fiesta y al alcohol. Parece que millones de fanáticos de la generación Z han seguido los pasos del artista, ya que, según cuenta Francisco Eduardo Haz Gómez, profesor en el departamento de Sociología de la Universidade de Santiago, los jóvenes de hoy en día son menos fiesteros. «Esto es un hecho, todos los indicadores apuntan a un cambio en los hábitos del ocio de los chavales en los últimos 10-15 años, agravados en gran parte por internet y las redes sociales», comenta. El experto agrega, además, que hay una tendencia a llevar estilos de vida más saludables, lo que influye directamente en las fiestas nocturnas: «Siempre se ha relacionado el alcohol con el ocio juvenil, y el consumo de este, es verdad que se ha visto reducido lo que viene muy de la mano con que se hayan puesto tan de moda los gimnasios y el fitness». Esta afirmación coincide con el sentir de Fernando Pazos, gerente de las discotecas Vanitas y Circus de Santiago. «La gente bebe muchísimo menos alcohol ahora, hay varias personas que se piden un agua o un refresco. Se cuidan más físicamente y son más cautos a la hora de coger el coche para volver a sus casas», relata.

Fernando comenta que no hay una gran diferencia entre el aforo de un sábado noche cualquiera del 2026 con el de hace unas décadas, pero sí ha observado una gran diferencia en una época concreta del año: «Durante los exámenes universitarios la gente sale mucho menos, son mucho más responsables de lo que eran hace 20 años». El sociólogo y profesor Francisco Eduardo ha notado esto en su propio alumnado, que, al contrario de lo que dice el cliché popular de que las amistades de la facultad se hacen durante las noches de juerga, hacen quedadas en todo tipo de lugares, uno de ellos, las bibliotecas. «La vida universitaria ya no es lo que era en los 80, 90 o 2000. Que no salgas no significa que no puedas forjar relaciones. Si estás durante seis horas diariamente en clases terminas conociendo a gente. En enero y junio, con las pruebas de evaluación, muchos estudiantes hacen de ir a la biblioteca con sus compañeros un plan», explica.

Presupuesto ajustado

«Pienso que el incremento en el coste de vida influye en la clientela de 18 a 25 años. Ahora se estudia más tiempo, así que los estudiantes con pocos recursos económicos no tienen más allá de los que les aportan sus familias». Así opina Antonio Fernández, responsable del pub Moncloa, situado en Pontevedra, quien también cree que hay una mayor oferta de ocio que la que se tenía antes: «Por ejemplo, en verano nos viene menos gente por la proliferación de todo tipo de festivales y también porque cada vez se viaja más». A esta explicación, Francisco Eduardo añade que las nuevas generaciones buscan gastar cada vez menos en entretenimiento, un objetivo que, gracias al poder de internet es cada vez más fácil de conseguir. «Las redes sociales ofrecen formas de entretenimiento baratas, al igual que los videojuegos, algo que pasa por la no presencialidad. Esto no significa que no se relacionen entre sí, más bien que las interacciones han cambiado. Ahora, en vez de quedar varios chicos en la misma casa para echar una partida a la consola, pueden hacer exactamente lo mismo desde sus propias habitaciones», argumenta.

Pese a todo, la fiesta, aunque no con la misma intensidad que a principios de siglo, sigue siendo un elemento importante para muchos veinteañeros, que siguen aprovechando los últimos días de la semana y los festivos para salir a bailar y a divertirse. «En mi establecimiento, los jueves es cuando más público tenemos. Es algo que siempre ha sido así y que no ha cambiado, hay un gran ambiente universitario», narra Fernando Pazos. No obstante, Antonio Fernández ve un panorama distinto en Pontevedra. «Nosotros siempre tenemos más clientes los sábados. Me he planteado varias veces abrir los jueves, pero en nuestra ciudad, veo que últimamente hay menos locales en funcionamiento durante ese día, lo que te da una idea de que la gente joven salía más antes», cuenta.

LAS JORNADAS OBLIGATORIAS

Aunque la gente busca alternativas a los clubes de música y copas para disfrutar de una velada con sus amigos, siempre hay días en los que parece obligatorio acudir a ellos. Recientemente hemos tenido un ejemplo perfecto de esto, Nochevieja, marcada en los calendarios de millones de españoles para festejar por todo lo alto. Nerea, una chica de 24 años que vive en el concello de Cambre, comparte este pensamiento: «No soy mucho de discotecas ni de ese tipo de locales, me gustan más las verbenas de verano, pero hay ocasiones en las que sí me gusta ir a esos sitios con mis amigos. Debo de pisar la ciudad a altas horas de la madrugada dos o tres veces al año y una de ellas es siempre el Fin de Año». Fernando Pazos, jefe de la discoteca Vanitas confirma que la del 31 de diciembre es una de las sesiones más grandes para su sala, pero no la única. «Hay dos jornadas más con las que hacemos llenazo absoluto: el fin de exámenes y Halloween», señala.

El sociólogo de la USC Francisco Eduardo observa además que las conductas de la generación Z por la noche difieren con la de los millennials: «Antes estaba todo mucho más estandarizado. Se iba exclusivamente a centros de ocio, pubs, discotecas... Y eso ha cambiado radicalmente. Se ha vuelto un hábito recurrente preferir fiestas en casas o irse de tardeo». Con esto, también llegó una variación en la forma de ligar: «Tienden a establecer, primero, relaciones por internet, chateando en Instagram, por ejemplo, y ya, después, quedan en persona», concluye Francisco.