El origen valenciano del chef Javier Lago se deja notar en la carta al bordar este tipo de preparaciones
30 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.El aperitivo de cualquier comida en el restaurante Ágape de Ourense es la propia ubicación: está situado en la planta baja del Palacio de Oca Valladares, que es la sede del Liceo, y eso ya es un punto a favor, al igual que su terraza. Tras una completa reforma del espacio, que durante décadas fue la sala de exposiciones de la sociedad recreativa, empezó a funcionar en el 2018. Dos años después, pandemia de por medio, se reinventó. Lo hizo de la mano de un cocinero joven, pero con mucha experiencia: Javier Lago. Su ascendencia —aunque dejó su Valencia natal muy pronto para perseguir su vocación— se deja notar en la carta, con arroces ortodoxos que ofrecen la oportunidad de probar preparaciones clásicas, pero diferentes a lo que es habitual en el panorama gastronómico local. Ni hay muchos restaurantes con estas especialidades en su carta ni siempre se resuelven con solvencia. El producto es el jefe en una cocina que no quiere ser de diseño, aunque sí actualizada. Esa pretensión se deja notar en un menú (lunes, miércoles, jueves y viernes a mediodía) que está resultando un éxito, por cantidad y por calidad. Ensaladilla de pulpo, chipirones a la velouté, arroz con cangrejo azul y un postre de bizcocho, chocolate y caramelo constituyen una de las combinaciones, que van cambiando, según el mercado. La sala se presta a celebraciones numerosas, con carnes y pescados sobre la mesa.
El plato estrella: Con zamburiñas, calamar, sepia, piparras y gambón
De autor y aun así tradicionales. La propuesta más destacada de Ágape pasa por los arroces. Son platos de autor, pero como dice el chef, bien anclados en la tradición y con ingredientes de calidad que el comensal conoce y reconoce. El de la imagen lleva zamburiñas, calamar, sepia, piparras y gambón. Éxito seguro.