Elsa Yranzo, diseñadora gastronómica: «La alimentación con insectos abre todo un campo inmenso de oportunidades»
YES
Esta experta en diseño culinario aboga por «encontrar nuevas fórmulas para alimentar a la sociedad de manera sostenible, ética, justa e incluso bella»
29 jul 2024 . Actualizado a las 05:00 h.Diseño, gastronomía y arte son tres conceptos que conforman un interesante triángulo de interrelación con el que abordar, desde la más pura innovación y creatividad, el acto de comer y el resto de servicios y experiencias culinarias.
Es la base sobre la que descansa la disciplina Food Design, que se reivindica como la parte del diseño dedicada a cuestionarse y estudiar todo lo relacionado con el arte de comer y lo que conlleva, desde el cultivo del producto al transporte, pasando por la conservación o el cocinado y las elaboraciones de la industria alimentaria. De esta novedosa, pero a la vez ancestral especialidad, ha hablado la experta Elsa Yranzo, diseñadora, directora de arte y gerente del estudio Food Design & Food Art de Barcelona, que será la coordinadora de un nuevo máster que impartirá a partir de enero del 2025 el Basque Culinary Center (BCC), en el que será el undécimo posgrado que oferta la Facultad de Ciencias Gastronómicas de San Sebastián.
«Todo lo relacionado con el acto de comer tiene un diseño intrínseco, lo que sucede es que, mientras se ha puesto nombre a otros diseños, como el gráfico, el de interiores o el de moda, el de los alimentos siempre ha existido, pero no se ha sido consciente de ello», explica Yranzo, para quien «es el momento de reivindicar esta disciplina».
Más de 9.000 millones
El BCC se convertirá en la primera «institución del ámbito gastronómico» que la reconocerá como tal y la tratará «desde la propia cocina», como una especialidad, ya que es preciso enfrentarse al desafío que supone alimentar a los más de 9.000 millones de personas que tendrá la Tierra en unos años.
«Debemos ser capaces de encontrar nuevas fórmulas para poder alimentar a toda esa sociedad de manera sostenible, ética, justa e incluso bella», proclama la experta, para quien los futuros «diseñadores gastronómicos» tendrán que auditar y poner en cuestión los productos que se venden actualmente en los supermercados.
En su opinión, el Food Design no es solo «estética y practicidad», sino que es en sí mismo «un agente de cambio social que abre vías de exploración y trasciende a lo tangible», porque está llamado a «mejorar la vida humana y la alimentación es crucial en ese objetivo». Para poder hacerse a la idea, Yranzo menciona como ejemplo avances históricos en este campo, como el que supuso en su momento el chupachups, surgido para que los niños comieran caramelos de forma práctica, fácil y limpia; o las pastillas de caldo, inventadas para poder alimentar a las tropas con pequeñas raciones y una mínima elaboración.
«Ahora estamos en otro contexto social, pero también necesitamos diseñar alimentos acordes al momento actual». Esto es, crear comida «con una visión holística que integre salud, cultura y estética», indica.
Entre las tendencias que cabría explorar, podría estar la alimentación con insectos, que abriría «un campo inmenso de oportunidades de negocio», que podría abarcar desde su forma de cultivo hasta su transporte, sin olvidar formatos de consumo e incluso utensilios. «¿Cuántas cosas habría que diseñar, si se decidiera que comer insectos fuera una opción sana, sostenible y nutricionalmente adecuada?, se pregunta la experta, que agrega que el Food Design se centra en «visualizar nuevas oportunidades y adelantarse al futuro». Yranzo destaca, no obstante, la importancia de plantearse el diseño alimentario desde la historia y la tradición, para conocer cómo se ha evolucionado y poder «identificar los retos de la del siglo XXI».
El término Food Design abarca por tanto toda la innovación gastronómica a través del diseño, tanto de alimentos y de bebidas como de otros servicios o experiencias. A él se dedican profesionales que investigan nuevas tecnologías alimentarias y nuevos comestibles para la industria, pero también quienes diseñan restaurantes y otros espacios o herramientas y utensilios, eventos y experiencias culinarias e incluso quienes usan la gastronomía como arte.