Ángel Lamas, diplomado en catas: «Los profesionales del vino tienen que ponerse las pilas»

J. M. Orriols

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LAURA LEIRAS

Este experto ha conseguido el nivel cuatro en Wine & Spirit Education Trust, un organismo dedicado al desarrollo y la entrega de calificaciones de cursos en vinos y bebidas espirituosas

02 jul 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Licenciado en empresariales y máster en comercio exterior, Ángel Lamas es un apasionado del mundo del vino. Así llegó a tener el nivel cuatro en WSET(educación de confianza en vinos y espirituosos), organización reconocida mundialmente como el estándar internacional en el conocimiento del vino y las bebidas espirituosas, que nació diseñada para aquellos que comienzan sus carreras, así como para los profesionales establecidos y los muchos entusiastas que tienen pasión por los vinos y las bebidas destiladas. Este nivel también es la puerta de entrada para acceder a los Master of Wine, máxima calificación de expertos en el mundo del vino.

—¿Cómo nace tu pasión por el vino?

—En mi casa siempre se bebió mucho vino e incluso ya mi abuelo me preguntaba por las añadas de los riojas. Esto, quizás, avivó mi vocación por este mundo y así, en las ferias a las que asistía, siempre buscaba un hueco para visitar a los bodegueros. Yo les enseñaba a catar jamón, porque soy responsable de exportación en la empresa Torre de Núñez, y ellos me enseñaban los secretos de cada vino. Esto me animó a estudiar en WSET y, con mucho esfuerzo y sacrificio, llegué a alcanzar este nivel 4. Hoy esta es mi gran pasión.

—¿Y en dónde hiciste estos cursos?

—Estas calificaciones son de un organismo inglés, por lo que, aunque podría haberlas logrado en muy pocos lugares de España, preferí ir a Londres, añadiendo así más dificultad, ya que te exigen tener un inglés muy alto, porque los exámenes son bastante duros, todos de redacción, con preguntas abiertas.

—¿Y pensando en el Master of Wine?

—Es lo que me planteo e incluso ya pienso en comenzar el año que viene, aunque eso requiere tiempo completo durante 5 o 6 años, además de una importante inversión económica. Aún no lo tengo completamente decidido.

—¿Ahora eres sumiller?

—Yo no me considero sumiller porque ellos hacen un trabajo de sala y en WSET eso no se estudia, ya que los cursos están más enfocados a la comunicación y a la docencia. Entonces, paralelamente a mi trabajo normal, que yo seguiré en el mundo de la exportación de jamón, me gustaría dedicarme a lo que es la formación, con catas más dirigidas a profesionales, a gente que vende vino, que lo elabora, que lo promociona. Catas un poco más especializadas. Es lo que colmaría mis ilusiones.

—¿Y cómo ves la situación actual del vino en Galicia?

—No cabe duda de que el vino gallego está de moda, pero hay que atraer a los más jóvenes y en eso juegan un papel muy importante los profesionales, porque creo que tienen que ponerse las pilas y salir más a explicar lo que nos aporta esta actividad. Pensar que caen las ventas y se factura lo mismo es engañarse, ya que esto tiene una duración finita y el futuro está en las generaciones venideras, en las que me incluyo. Con mis amigos, cuando salimos a tomar un vino, a comer o a cenar, cuando nos preguntan quién prueba el vino, nadie se atreve y eso es por falta de confianza, de preparación, de unos prejuicios heredados, que tenemos que desterrar. Los vinos gallegos están prestigiados en todo el mundo.