Agoreros del papel

YES

MABEL RODRÍGUEZ

23 jul 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El pálpito de nuestras ciudades parecía demostrarlo, pero esa impresión voluntariosa acaba de ser confirmada por los números: los libros están de moda. Me refiero a los libros de siempre, físicos y de papel, con su portada y su olor a libro, sus hojas, sus dobleces, sus letras negras sobre blanco. Ese artefacto que hace una década parecía un mecanismo obsoleto abocado a sucumbir por las pantallas. El sector de la edición facturó en el año 2020 más 2.500 millones de euros; apenas 134 correspondieron a los libros digitales. El gremio habla de datos extraordinarios coincidiendo con un confinamiento que devolvió a muchos desertores el gusto por la lectura y los reconcilió con la experiencia incomparable que supone sumergirse en una buena historia a través de un objeto que básicamente tiene la misma forma desde que se inventó, prueba innegociable de su eficacia.

Pero es que no solo los libros están de moda. Lo están también los escritores y los libreros. Los primeros son las estrellas del momento, con miles de fans que hacen cola en las casetas de las ferias para recibir un autógrafo de sus héroes, esos que les hacen viajar y sufrir y sentir. Los segundos, los libreros (las libreras) han creado una red de agitación y meneo cultural por todo el país que todas las semanas convoca a ciudadanos encantados de sentarse en la bodega de una librería a escuchar los motivos por los que una persona consigue hilvanar historias que te interpelan como si siempre hubiesen estado dentro de ti, aunque en realidad salieran de los dedos de otro. En cada ciudad de Galicia hay al menos una librería con esa vocación, espacios en los que vibra la paz y la felicidad y que conectan a las nuevas generaciones con las de antes.

Abren incluso librerías monográficas, como el espectacular espacio que Alita ha dedicado al cómic en A Coruña, bautizado como la Capilla Sixtina de la banda diseñada, un género que alumbró el underground y hoy construye cultura y conocimiento al mismo ritmo que sus hermanos mayores.