Ellos sí que se lo montan bien

EL PATÍN MOTORIZADO ES UN BOOM Imagina moverte por la ciudad sin coche, sin atascos, sin cansarte y ahorrándote el párking. Ellos se desplazan por todas partes como niños pero a motor y llegan antes que tú sin tener que repostar. «El aparato no se cae, ¡se cae la gente!», aseguran. Prueba a intentarlo.

A. A. PATRICIA GARCÍA

Manuel, exseleccionador nacional de ping pong en los juegos paralímpicos y coruñés de 66 años, ya no sale de casa sin el Segway. Igual no os suena, pero es uno de los vehículos más rápidos para llegar a cualquier sitio. Él lo compró hace 8 años y no hay rincón de la ciudad que se le resista. «Si voy a la compra o a A Grela voy con él. ¡He llegado casi hasta Sada!». No nos extraña viéndole moverse porque su Segway además de alcanzar los 20 km/h tiene una autonomía de hasta 40 kilómetros. Lo vio por primera vez por Internet pero se decidió definitivamente cuando lo fichó en una empresa que se dedica a alquilarlos en la torre de Hércules. Al día siguiente volvió, lo probó y se lo compró sin dudarlo.

«Ojalá alguno de mis amigos también tuviera uno para poder ir a dar vueltas juntos por la ciudad», dice. De momento, se conforma con escuchar música y descubrir nuevos rincones en solitario sobre dos ruedas. Mis amigos me dijeron: «¡Eres un zumbao, adónde vas con eso!», pero ahora, es imposible que lo imaginen sin él.

«Coruña y Pontevedra son muy buenas ciudades para utilizarlo, pero Ferrol es un desastre, me he encontrado muchas encerronas en las calles, tienes que dar la vuelta y volver por donde has venido», nos cuenta el protagonista de esta historia. «Cuando voy de viaje me lo llevo en el tren, te ponen muchas facilidades», y es que Manuel ya no se mueve sin su Segway. Y aunque tiene muchas ventajas, como la rapidez y ahorrarse el párking, también le ha dado problemas: «Ni los ciclistas me dejan ir por el carril bici, ni los peatones por la acera, me gritan ¡Vai por abaixo (por la carretera). Que fas por aquí!», y es que en A Coruña todavía no hay regulación para esta nueva tecnología motorizada. El Segway cuesta en torno a 8.000 euros, motivo por el que no todos pueden hacerse con uno. Pero Manuel dice que vale la pena, él lo tiene claro: «No es comparable, esto me lleva y me trae y no da problemas de aparcamiento».

Lo carga durante 8 horas, el Segway «duerme» las mismas horas que Manuel, para estar a punto al día siguiente. Por si tienes dudas... «El aparato no se cae, ¡se cae la gente!», me dice. Y lo he comprobado. Mantiene el equilibrio y se mueve al ritmo de tus caderas. Todo un invento.

Si hay un sitio en los supermercados para dejar el carrito de la compra, ¿por qué no utilizarlo también para guardar un patinete eléctrico? Eso fue lo que pensó y hace Roberto Anta. «Ahora me lo llevo hasta de compras». Esta nueva modalidad de transporte se cruzó en su camino de casualidad. «En abril se me estropeó la moto que tenía, así que decidí pasarme al patinete eléctrico», recuerda. Solo dos meses de relación y Roberto no sale de casa sin su amigo de dos ruedas. Lo lleva a la compra. Y también al trabajo: «Lo puedes plegar y guardar debajo de la mesa. No ocupa casi espacio, no tienes que buscar dónde aparcar y no tienes que preocuparte por si te lo roban. ¡Es perfecto!». Se mueve por las aceras, «busco las que tienen menos gente», y con su patinete puede alcanzar hasta 25 kilómetros por hora. ¿Fácil de usar, o cuestión de equilibro? «Muy fácil, lo puede usar todo el mundo», asegura mientras echa el freno por un momento. Para Roberto lo más sorprendente es su potencial como medio de transporte: «Son 10 kilos de aparato para mover 80 kilos de persona. Es una pasada». El que esté pensando en cambiar la bici por el patinete, y hacer deporte de camino al trabajo, que no se confunda: «Con esto no sudas ni haces ejercicio, sirve solo para moverte de un lado a otro», apunta Roberto. El suyo lo encontró en Amazon y lo tuneó con varios complementos (incluido un timbre) de Aliexpress. Roberto no está solo: en A Coruña es fácil que te adelante uno por la izquierda. «La gente ya se está acostumbrando a los patinetes y no se fija mucho cuando paso. Llamaba más la atención antes cuando iba en moto, porque era una moto con techo», se ríe. Su apuesta: más patinete y menos coche. «Es una tendencia que va a ir a más. En Madrid y Barcelona hay un montón de gente que se mueve ya con patinetes eléctricos. Contaminan poco y son fáciles de mantener. Solo tienes que acordarte por la noche de ponerlo a cargar en casa y listo, ¿qué más se puede pedir?».

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