«Los Scouts ya no son Boy»

SE ROMPE EL ESTEREOTIPO del scout americano «que vende galletitas». No se trata de una organización religiosa, ni militar, ni siquiera conservadora. Son millones de jóvenes por todo el planeta construyendo un mundo mejor, también en Galicia

.
S. F.
.

«El tema que vio Eva en los scouts es el mismo que nos achaca mucha gente que no nos conoce y que piensa que el sentido de los scouts es el típico de los boy scout americanos, que van con el uniforme a vender galletitas y parece que son unos santos. O te ven como un símbolo muy facha. Y eso que conocía cómo soy y mis historias», cuenta Keko, antiguo scout, sobre su mujer, que como mucha gente no conocía de cerca el escultismo.

Ahora sus dos hijos también son scouts. «En el primer campamento de la niña a Eva le costó un poco, pero a partir de ahí, Uxía [la hija mayor] ganó muchísima independencia y madurez. Cada campamento vuelve mucho más autónoma y asentada», afirma Keko, que añade que «ahora Eva es la primera que tiene claro que la niña tiene que seguir yendo y que el niño (Xurxo, el hijo pequeño) también tenía que apuntarse». Cada vez son más los padres que apuntan a sus hijos al movimiento scout mundial.

«En Galicia, en los últimos cuatro años, se han creado tres nuevos grupos en tres ciudades gallegas. El número de asociados también ha aumentado en más de 60 en el mismo período, llegando casi a los 500 socios en el territorio gallego», declara Adrián Rodríguez Pernas, presidente de Scouts de Galicia. «En los scouts educamos en valores, a través de la acción y el ejemplo -asegura-, organizando actividades al aire libre y específicas para cada rango de edad. Eso es lo que nos identifica».

CAMBIO DE MENTALIDAD

María, madre de Ignacio, de 10 años, es otro ejemplo del cambio de mentalidad cuando se conoce de cerca el movimiento juvenil. «Tú piensas: ‘Dejo a mi hijo pequeño, indefenso, con unos chavales de 20 o 23 años’, que hay veces que son unas cabezas locas, peores que los de 15. Pero lo planteamos, conocimos a los monitores y, sobre todo, vimos que podíamos delegar en ellos. Era una confianza brutal», indica María. Su hijo Ignacio, con lo pequeño que es, demuestra un compromiso muy grande con los scouts: «Es algo más que una actividad extraescolar, porque no es solo pasarlo bien. Me consta que si lo quiere pasar bien, va a jugar al fútbol. Esto es distinto, lo llevan en la sangre. En el día a día, Ignacio saca frases y comentarios, y los aplica a su vida. Él tiene sus metas, tiene marcado su calendario. En vez de decir ‘se acercan las Navidades’ o ‘llega el verano’, dice: ‘Uuff, estoy deseando que lleguen las Navidades para la acampada o el verano para el campamento’».

Isabel y Jaime, de 10 y 8 años respectivamente, son dos hermanos que comenzaron en el escultismo hace cuatro años. «Los veo muy cambiados. La niña sí que era un poco más sociable, pero el niño era algo más tímido. En cambio, ahora no tiene problemas para relacionarse con los demás, es más abierto. También veo el buen ejemplo que dan los scouters (término que se utiliza para referirse a los monitores). Todo son ventajas», comenta Ana, la madre de los niños. «Me acuerdo del primer día que los dejé ahí, no conocía a nadie. Pensé: ‘Bueno ahí quedan’… Pero luego vas viendo a medida que pasa el tiempo qué bien se lo pasan y cómo están cambiando. Son los hechos lo que veo», continúa Ana.

EXPERIENCIAS VITALES

Loreto ha vivido en sus propias carnes la experiencia. Ella misma ha sido scout durante muchos años, y ahora sus dos hijos, Diego y Pedro, siguen con la tradición familiar. «Fui scout durante un montón de años, me aportó muchísimas experiencias vitales. Ahora aprecio cambios con respecto a mi época, pero no son a nivel organizativo. Sí creo que hay muchas mejoras a nivel de seguridad, y se establecieron ratios de responsables por niños. Además, las instalaciones suelen estar homologadas y entiendo que todos los cambios han ido a mejor», concluye esta scout de corazón que, como el resto, confirma que el que entra este universo no quiere volver a salir.

Votación
6 votos
Comentarios

«Los Scouts ya no son Boy»