¿Cuánto le doy de paga?

UN EURO A LA SEMANA, a partir de los siete años y con el fin de que aprendan el valor de las cosas. Vista así, según los expertos, la paga semanal puede funcionar como instrumento educativo.

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Seamos realistas: dar la paga ya no está de moda. ¿Por qué? Porque la mayoría de los niños tienen de todo. Si en los años ochenta y noventa fue una práctica habitual en muchas familias, el hecho de que los chavales de hoy en día tengan casi todas sus necesidades cubiertas ha dejado en segundo plano el conocido sistema de intercambio monetario con los pequeños de la casa. Y es más, si el chaval está «subvencionado» por la abuela -como ocurre a menudo- y tiene más euros en su hucha que tú en el bolsillo, ni te la pedirá siquiera. Sin embargo, este incentivo económico semanal puede ayudar a que los niños aprendan el valor de las cosas, a que sepan que van a tener que ahorrar cuando les interese conseguir algún extra y que el bolsillo de papá y mamá no es un saco sin fondo y tiene sus límites (no tanto el de los padrinos, tíos, abuelos y demás...). Según los expertos, para que la paga semanal funcione verdaderamente como un instrumento educativo, sin el planteamiento materialista de por medio, se puede empezar a dar a partir de los seis o siete años, que es cuando el niño está capacitado para entender el valor del dinero y cómo administrarlo. Así lo hicieron Arturo y Patricia, que son padres de tres chavales de 7, 14 y 15 años: «Al pequeño le hemos empezado ahora a dar 50 céntimos a la semana y a los mayores les damos tres euros para que tengan para un cine, un helado o un refresco. Lo hacemos, más que nada, para que se vayan acostumbrando a administrar sus gastos».

NO ES BAJO DEMANDA

Si analizamos el tema desde el punto de vista de los niños, nos encontramos que algunos de ellos prefieren seguir con el sistema de «bajo demanda». Es lo que hace Carolina, coruñesa de 12 años y con un avispamiento por encima de la media. Ella se dio cuenta de que, al cabo de la semana, le sacaba más a sus padres si les pedía dinero cada vez que necesitaba algo que si se mantenía sujeta a un sistema de cantidad económica fija a la semana. La joven está feliz con la solución; no así sus padres, que preferían volver a la clásica paga de toda la vida. Lo que no se debe hacer, según los expertos, es convertir ese «sueldo» en un premio. Así lo explica María Soto, fundadora de Educa Bonito, proyecto educativo basado en la teoría de la disciplina positiva. «Si la paga semanal se les da para que nuestros hijos aprendan cómo funciona la vida, vale, pero, si es a cambio de que se porten bien, como una especie de premio, no me vale». Esta experta se refiere, por ejemplo, al «si apruebas todo, te compro una bicicleta» en el que caemos muchos padres en el arranque de cada curso escolar. Y con la paga también se aplica. Hay padres que le dan a sus retoños un euro cada vez que hacen la cama, o cinco euros al mes si se portan bien y, en cambio, si se portan mal, se lo quitan. Es el clásico sistema de castigo-premio, un bucle en el que están metidas muchas familias. María Soto es crítica con este método educativo basado en quitar privilegios a los pequeños para conseguir que hagan las cosas. «A los niños hay que enseñarles a hacer las cosas por el placer de hacerlas bien, no por el premio. A veces, estamos más pendientes de que no obedezcan; nos volcamos en que hagan las cosas tal y como nosotros queremos, pero nos olvidamos de reconocerles los avances en el proceso», afirma Soto. Este no es un planteamiento adecuado. Aun así, siempre habrá defensores de la paga semanal. Loli Muñoz, profesora jubilada y ahora abuela, siempre se la dio a sus hijos: «Me permitió ver quién era el gastador y quién el ahorrador. Y así son hoy».

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