Brick Lane: la calle de los grafitis

Olvida la National Gallery. Si quieres estar a la última de lo que se cuece en Londres date una vuelta por el East End. El arte callejero está en cada esquina.

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Un museo al aire libre que cambia cada día. En Brick Lane todo es provisional. Sus callejones y esquinas esconden las joyas del arte urbano más interesantes de Londres. Pero si no vas hoy, puede que mañana ya no estén allí. Déjate conducir por alguno de los apasionados guías de las empresas que ofrecen recorridos gratis (www.freetoursbyfoot.com) y enrédate en este laberinto en el que el grafiti es el rey. Iniciamos la visita a las puertas de Whitechapel, el barrio donde el famoso asesino Jack el Destripador mató y descuartizó a todas sus víctimas, pero nuestro objetivo es mucho más agradable.

De todas formas, camina despacio y guarda tus espaldas, porque a la vuelta de esta esquina puede estar el mural más alucinante del día. Y no te olvides de levantar la vista hacia el cielo. Tal vez en la alturas encuentres la famosa grulla del artista Roa (en Hanbury Street) o al mono que juega al ajedrez ideado por Trafik, en Pedley Street, en estricto blanco y negro.

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Elaborados murales como los indígenas del artista Dale Wrimshaw o retratos de bellezas psicodélicas como los creados por mr. Cenz o Ant Carver se alternan con personajes de cómic, pegatinas o pósteres de grafiteros noveles y menos cotizados componiendo un conjunto de belleza singular. También hay piezas escultóricas como la chica dorada de UrbanSolid que nos sorprende brotando de la pared.

¿ALGUIEN DIJO BANKSY?

Sí, también la estrella del grafiti tiene su representación en el barrio, aunque hay que decir que no es de lo mejor. En los locales de la Truman Brewery, una de las compañías cerveceras más grandes del mundo a finales del siglo XIX que se ha reconvertido en espacio artístico, encontrarás, si miras para arriba, un par de coches abandonados. No son chatarra.

En la parte superior hay una pieza del 2008 del artista D. Face. El coche ubicado debajo, de color rosa, fue decorado por Banksy un año o dos antes. Inicialmente tenía una figura de un esqueleto al volante, pero al parecer alguien se la llevó. Ahora el coche está protegido por una caja de metacrilato, pero ofrece un aspecto algo deteriorado. Sobre los dos coches, vigilando encima del tejado, se asoma un fiero comecocos del artista Ronzo. ¿No lo ves? Ya te dije que hay que mirar bien.

No te dejes atrás la Fashion Street con las obras del australiano JimmyC y da un rodeo por Shoredicht. Todo el East London está salpicado de obras que te dejarán boquiabierto. Serán casi dos horas de paseo, así que lleva zapato cómodo y escoge un día soleado. Ya sé que en Londres no es fácil, pero los hay.

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Caminando hacia las vías del ferrocarril (cruzando Allen Gardens) podrás descubrir el Nomadic Gardens, un proyecto comunitario que ha creado en un espacio muy degradado un lugar de convivencia lleno de flores y hortalizas y donde también se exhibe arte callejero. A veces se improvisan bares y cafeterías e incluso hay funciones de teatro. Acércate a ver si hay suerte y puedes pasar un buen rato en este lugar del Londres más secreto donde se reúnen bohemios de todas las edades para disfrutar en los días de cielo azul.

Tras la caminata, llega el descanso. En la zona de Corbet Place hay mesas para comer algo al aire libre y quioscos que sirven comida rápida. Si el tiempo no es tan bueno, opta por un restaurante. El DF Mexico de Hanbury Street sirve, como puedes imaginar, unos burritos muy decentes en un ambiente muy cool. Enjoy, my friend.

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