Oscars 2016: Leo, eres un quejica

Si Paul Newman, Peter O'Toole o Richard Burton levantaran la cabeza, le dirían algo así. Desesperado por el Oscar, se le olvida que el premio ya se les resistió a otros


Circula por Internet estos días un jueguecito adictivo en el que hay que ayudar a Leonardo DiCaprio a conseguir el Oscar. Y es imposible. Tengo el récord en 37 globos de oro, 59  Emmy, 4 MTV Award, 12 Bafta y 30 premios del Sindicato de Actores. El Oscar, ni olerlo. Puedes conseguir jugadas extras arrastrándote por el suelo o actuando con más ganas, que las caras de intensidad siempre dan como más prestancia camino de un premio. Pero nada. Siempre se adelantan Matt Damon, Eddie Redmayne, Brian Cranston y Michael Fassbender. 

A DiCaprio le pesa el hambre de Oscar. Tal vez demasiado. Olvida que la Academia es caprichosa, y que otros tuvieron que esperar mucho más para recibir una estatuilla. Algunos, en vano. Peter O'Toole tiene el dudoso honor de ser el actor más veces nominado (ocho) que nunca recibió el premio. Cuando le dieron el honorífico en el 2002, a Meryl Streep le entró la risa al recordar que lo habían nominado siete veces (la octava sería después) y nunca lo había catado. A Maureen O'Hara, por no darle, ni nominaciones le dieron. A Lauren Bacall, solo una... ella también tuvo que esperar por el Oscar de honor y se lo dieron ya de tapadillo en esa vergonzosa ceremonia de segunda que se ha inventado la Academia de Hollywood. Así que Leo, en serio, no te quejes. Solo llevas seis nominaciones. 

Porque hace diez años, ese monstruo que fue Kirk Douglas recibió su único Oscar. Y también era de honor. Atrás, medio siglo de carrera, un puñado de obras maestras y solo tres nominaciones. Chico, que él va a cumplir 100 años  y tú tienes 41 y ya acumulas más nominaciones que él. Y no hace falta irse tan lejos: fíjate en Julianne Moore, por ejemplo. Cinco veces nominada, cinco, y hasta el pasado año no cantó bingo.  

Ahora que hasta Pablo Iglesias habla de humildad, querido Leo, baja marcha. No te preocupes, incluso te pueden nominar ocho veces, darte un premio honorífico, ganar el de verdad, después nominarte otras dos veces antes de morir... No es broma, no, es lo que la Academia le hizo a Paul Newman, que esperó 27 años desde su primera nominación hasta que le dieron el honorífico. A ver si a ti te va a tocar esperar a por el siguiente proyecto con Scorsese, que ya ves que a Newman le dio suerte.

Directores ausentes

Pero si hablamos de directores,  la lista de grandes olvidados es casi más sangrante. Orson Welles solo recibió un Oscar al mejor guion, por su ópera prima Ciudadano Kane, además del honorífico del año 71. Alfred Hitchcock fue nominado cinco veces, desde Rebeca a Psicosis, como mejor director... y se tuvo que conformar con el premio Irving Thalberg, que ni siquiera es un Oscar, en realidad premia la contribución de una persona al mundo del cine. Más cerca,s Martin Scorsese ha sentado once veces en el patio de butacas, esperando por una estatuilla. El director de obras maestras como Toro Salvaje o Taxi Driver solo ha recogido un Oscar, como mejor director por Infiltrados.  

Siempre te puedes consolar pensando en Chaplin, que inauguró la historia de los premios con un reconocimiento especial por El circo, y esperó 43 años por el de honor. Y en un alarde del disparate, se llevó otro en el 72 a la mejor música por una película estrenada 20 años antes y 20 años censurada en Estados Unidos. Se llamaba Candilejas

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