En Nochebuena se viene aquí

La Voz SANDRA FAGINAS, TANIA TABOADA Y PATRICIA GARCÍA

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ÁLVARO BALLESTEROS

SÍ, HAY SALIDA a la entrañable cena familiar. Cada vez son más los jóvenes (y no tanto) que prefieren la Nochebuena a Fin de Año como la gran fiesta porque «hay menos mogollón». Los locales ya tienen todo preparado para una tendencia que va a más. 

19 dic 2015 . Actualizado a las 11:27 h.

Si en plena cena de Nochebuena empiezas a notar una extraña transformación y el efecto lunático de no soportar un instante más esa conversación con tu cuñado, si te ves atrapado un año más en el día de la marmota, no sufras: hay salida. Y la puerta te lleva directamente a tomarte una copa con tus amigos. Eso que hace unos años era impensable, cuando te recogías de madrugada en el coche y mirabas de un lado al otro y la única luz que veías desde la calle era las de los salones y las de los árboles de Navidad, ha cambiado. La tendencia es salir sin vergüenza a interrumpir un momento entrañable y a que tu entorno de mire con cara de «hoy es un día distinto». «Al principio, cuando empecé a salir, mis abuelos me torcían el morro, me costó convencerlos, pero todos mis amigos quedaban alrededor de la una para tomar algo en los bares de por aquí». Quien así se manifiesta es Noelia Martínez, una de las jóvenes de Vimianzo que tienen por costumbre quedar esa noche. Como ella, en Santiago un grupo de amigas también quedan desde hace unos años después de cenar. Es una tradición que ha ido ganando adeptos sobre todo porque hay menos gente que en Fin de Año y el ambiente es algo más íntimo, sobre todo si el grupo lo forman tus amigas. Es el caso  de Laura, Elena, Mery, Cris, Mary Cruz, Nati, Miriam, Chus, Irina, Ceci y Ana, que posan en la imagen.­

ÁLVARO BALLESTEROS

Las fiestas navideñas no serán menos para este grupo de chicas. Después de cenar con sus respectivas familias se vestirán de tiros largos y juntas saldrán a tomarse unas copas para bailar, brindar y celebrar este día tan especial. Su punto de encuentro será el mismo que el de todo el año: Santiago de Compostela. Recorrerán su tradicional ruta de bares y pubs porque según dicen «la Nochebuena también hay que  vivirla entre amigas. Cenaremos en nuestras casas pero después estaremos  juntas. Las amigas son la familia que una escoge por eso también queremos estar juntas esa noche».

UNA MODA IMPLANTADA

Los locales también se preparan para la noche del 24. A estas alturas ya tienen todo listo para recibir a sus clientes en Nochebuena. La decoración y el ambiente también. Abrirán sus puertas pasada la una de la madrugada para recibir como corresponde a sus clientes. Los propietarios son conscientes de que cada vez  sale más gente a celebrar esta fecha. «Eso de que Nochebuena es para quedarse en casa ya es un mito. Ahora cada vez más gente se va de fiesta. Hace años lo normal era tomarse un vino antes de cenar pero ahora está de moda tomarse algo antes y después de la cena»,  explican los dueños de los locales de marcha. Los pubs y discotecas ya tienen su local ambientado y acondicionado. «El hecho de que la gente se anime cada vez más a salir el día 24 hace que la noche de fin de año pierda cierto fuelle. Ahora sale tanta gente en Nochebuena como Nochevieja y se arreglan mucho para salir».

MARCOS MÍGUEZ

Debido a que cada vez la afluencia de gente es mayor en la noche del 24, los propietarios de los establecimientos ya tienen todo preparado.

CON VILLANCICOS

«La gente sale más ahora que hace unos años», cuenta Luis Jarque, de La Urbana, en A Coruña. En este bar de la plaza de José Sellier sonará el «All I want for Christmas is you» de Mariah Carey (y otros villancicos) la noche del 24. «Será un guiño a la Navidad y habrá más durante la fiesta, pero más o menos mantendremos nuestro estilo, con música electrónica», explica Jarque. La Urbana, como muchos otros locales de A Coruña, abrirá sus puertas para que otros prolonguen la Nochebuena más allá de las partidas de tute y las nueces de California. Porque ese día hay tiempo para todo. Para estar con la familia y para reencontrarte con amigos. 

La fiesta, abierta a todo el mundo, empieza ya por la tarde: «Muchos se reúnen para brindar, casi como una tradición, y se quedan más o menos hasta las nueve. A alguno incluso lo tienes que echar para que se vaya a casa a cenar», bromea Luis. Unas horitas para partir los centollos y morder el turrón, y el personal de La Urbana vuelve al local para prepararlo todo para la fiesta. No hay cotillón, en su caso eso se deja para Fin de Año, pero hay fiesta. «Los que salen se hacen fotos, se abrazan?», cuenta Luis Jarque. A partir de las dos de la madrugada el ambiente se anima. «Muchos cenan pronto con la familia y después bajan porque en casa no es como en Fin de Año, que los más mayores pueden quedarse hasta tarde viendo el especial de Nochevieja en la tele. Parte de la familia se acuesta y otros bajan».

Ana Garcia

Jarque cuenta que el ambiente de Nochebuena en este local es un poco más familiar que otras noches. «Es más relajada que la de Fin de Año». «La gente que viene lo hace como una prolongación de la fiesta de casa. Hay muchas personas que vuelven por Navidad y que solo van a estar en A Coruña unos días así que les apetece bajar para reencontrarse con los amigos», asegura el responsable de este bar de copas. «Los que salen a lo mejor son amigos que no se ven nunca y aprovechan esa noche como una excusa para juntarse de forma espontánea, como una especie de colofón a las cenas de Navidad». 

Puede parecer una noche más, pero no lo es. No hay peluquería ni tanta purpurina como en Fin de Año, pero para disfrutar de Nochebuena también hace falta un buen look. «Es una noche un poco especial, así que bajamos vestidos un poco más arreglados. Y también tenemos más ilusión, ¡es Navidad!», explica Marta Tellado, que saldrá con su hermana Nuria y sus amigos la noche del 24. ¿El plan? Más o menos el de cualquier otro fin de semana, es decir, pasárselo muy muy bien.

Con esa misma filosofía, entre tranquila y entrañable, viven esta noche en Vimianzo. Allí se ha puesto de moda bajar a tomar una copa en torno a la una de la mañana a los distintos bares de la zona. No son pubs, sino las propias cafeterías que aprovechan ese «luscoefusco» de los clientes habituales para abrir sus puertas con el mismo punto acogedor que impone la noche. «Aquí todos somos conocidos, primero solemos tomar los vinos antes de cenar, y después, volvemos a vernos sin el mogollón de Fin de Año», cuenta Vanessa Blanco. Ella valora de esa noche el reencuentro con gente a la que solo ve  ese día, ese punto de cariño hace que las horas discurran con música de fondo tranquila, sin tanto bailoteo, pero con la compañía perfecta. A su lado, Noelia Martínez se declara fan de la Nochebuena «encántame, non hai tanta lentejuela, pero ves á xente ben vestida, máis tranquila e coas mesmas ganas de pasalo ben». Sus amigos escogen el Bar Dialma para reunirse, es un clásico de Vimianzo que desde hace dos años lleva Montse Braño, quien no duda en confirmar que la Nochebuena va a más. Tanto que ella el año pasado solo cerró el local para cenar, entre las diez y las doce, porque la gente ese día quiere fiesta... fuera. El grupo de Noelia y Vanessa ya se ha instalado en esta nueva moda, pero a alguno le costó convencer a la familia de este hábito festivo. «Por un lado quedan tranquilos porque saben que non collemos o coche, non é unha noite de exceso, pero por outra... Antes é que non se saía!». Y ahora hay quien prefiere esta noche a otras: «Yo nunca pongo reparos en trabajar en Fin de Año, pero Nochebuena no la cambio por nada».