Entre los dos suman... ¡2.000 conciertos!

YES

ALBERTO LÓPEZ

TURISMO MUSICAL Sus vacaciones son ir de conciertos. Primero estudian el festival y luego programan el viaje. Si, por alguna razón, sale antes un plan de vuelo, no tardarán ni un segundo en hacerse con la agenda de directos del lugar. 

20 jun 2015 . Actualizado a las 05:10 h.

Calientan motores los mayores festivaleros del país. Esos que ves de concierto en concierto y que montan su vida en función de la música. La temporada ha empezado y en su cabeza bulle la veintena de citas que tienen marcadas en rojo para este verano. En Galicia hay turistas musicales de todos los estilos, pero abundan los roqueros. El dentista ourensano Borja Vera es un claro ejemplo. Sus pacientes ya saben que, por el hilo musical de su consulta, solo sale rock. Ha visto once veces a los Allman Brothers y diez a Tom Petty y Bruce Springsteen; con Lynyrd Skynyrd se fue de crucero por Miami; en su boda tocaron dos bandas americanas (Maggot Brain y The Delta Saints); y su luna de miel fue un «meat and greet» con Chris Isaak en Seattle. Entre él y el abogado lucense Javier Palacios han ido a unos dos mil conciertos. Tanto uno como el otro, en sus estrenos, ya apuntaban maneras; no hay en ellos directos inconfesables fruto de algún error de criterio adolescente. La primera vez de Palacios fue a los 13 años con Siniestro Total en un San Froilán. La de Vera con Los Suaves a los 16. Como para no ser esa, siendo de Ourense. 

DINERO Y TIEMPO

¿Cómo se organizan estos dos exponentes del concierterismo galaico para no pasar más de un mes sin ponerse al lado de un bafle? (O delante, que eso también está muy estudiado). Pues el tema gastos «es una cuestión de prioridades». Y el tiempo, en los dos casos, lo dividen a su antojo, porque ambos son autónomos. El común de los mortales se programa los días libres de la oficina en función del cartel. Como caro caro, Palacios recuerda las 6.000 pesetas que se dejó en 1992 para ver a Sinatra en el Coliseo de A Coruña. 6.000 de la época. «Las entradas de pista eran aún más caras», matiza.

¿Aceptan la etiqueta de friquis? ¿Y la de turistas musicales? Sí a las dos cosas. De hecho, «siempre que Neil Young viene de gira a Europa, busco cuál es la ciudad que no conozco, de todas en las que toca, para ir allí», explica el odontólogo. Y lo dice alguien que ha estado con su hija de dos años viendo a Neil Young en Hyde Park. Para espectacular, la primera vez que Javier Palacios vio a Morrisey. Fue en julio de 1991, en Brighton, al sur de Inglaterra. Explica el lucense el valor añadido: «Era la primera gira que hacía desde la disolución de los Smiths».

Un festivalero profesional suele acabar rodeado de amantes de la música, pero también sabe convivir con los no tan fans. Como mucho, los bombardea con fotos de sus idas y venidas en las redes sociales. Ellos solo piden que se respete su espacio conciertero. Hasta son capaces de emparejarse con personas ajenas al mundo del directo. Lo que es muy común es que los medios de comunicación acaben requiriendo sus servicios como personal especializado en la materia. Javier Palacios hace crítica musical en el informativo matinal Despierta Galicia de RadioVoz y Borja Vera escribe para la revista Popular 1. Todos guardan set lists, entradas y anécdotas como oro en paño. Palacios acabó un día con Benjamin Biolay descubriendo que los dos eran ultrafans del mismo grupo, Lloyd Cole and the Conmotions. Y Borja se fue a Chicago para ver a Bob Singer y el artista canceló el concierto el mismo día.