Catalina la Brava


Cuando hace una semana me metí por la tarde en Twitter a cotillear y me encontré con el posado de los Duques de Cambrigde con su niña en brazos no daba crédito. ¡Pero si había ingresado a las 6.00 de esa mañana en el hospital de Saint Mary y las crónicas aseguraban que el parto había tenido lugar sobre las 8.30! Increíble, pero cierto. Nueve horas después de haber dado a luz, Kate Middleton aparecía impecable ante millones de ojos con su pequeña Charlotte Elizabeth Diana envuelta en una toquilla. Carlota de Inglaterra se hizo de rogar ya que se la esperaba para mediados o finales de abril, pero no vino al mundo hasta el pasado 2 de mayo. Es de suponer que para este posado real nada era improvisado. Ni las estudiadas ondas castañas en el pelo, ni el maquillaje fresco sin rastro de huellas de esfuerzo o cansancio, ni el vestido a medida ni la manicura perfecta iluminada por el pedrusco de compromiso. Kate, a sus 33 años, y en su segundo parto, nos ha dejado a todas las embarazadas, madres, aspirantes a madres, y mujeres en edad de procrear en general, el listón a una altura estratosférica. Y mira que me caía bien antes. Me ganó precisamente en su primera aparición pública tras el nacimiento de su primogénito, Jorge. La duquesa lució entonces sin reparos, en julio del 2013, 24 horas después de dar a luz, la barriga posparto que se le había quedado. Una lección de normalidad que aplaudieron las madres de todos los continentes ya que a través de Kate se le recordó al mundo que una mujer después de parir no pierde la tripa por arte de magia. 

Pero volvamos a la llegada de Carlotiña de England. Al parecer, Catalina decidió dilatar todo lo posible en su residencia oficial antes de acudir al hospital donde habría dado a luz con dos matronas y sin anestesia epidural. Lo que se conoce como parto natural. Según fuentes cercanas al Saint Mary, la duquesa había decidido que su hija no fuese asistida en su nacimiento por médicos, que esperaban en una sala contigua al paritorio por si se requería su presencia, una práctica que nos parece extraterrestre en el sur de Europa pero que es muy habitual al norte de los Pirineos, donde la figura de la matrona está mucho más reconocida y valorada que por estos lares. Hasta aquí la versión oficial. Vamos ahora con la conspiratoria, mucho más divertida, claro. La prensa rusa ha lanzado la bomba: es imposible que la duquesa de Cambrigde apareciese en público así de lustrosa y fresca a las nueve horas de parir por lo que todo apunta a que se trata de una farsa y que la niña no habría llegado al mundo el pasado sábado. «Kate Middleton dio a luz tres días antes de que Kensington Palace lo anunciase. El bebé no parece un recién nacido en absoluto», aseguraba una ginecóloga al diario Komsomolskaya Pravda. «No hay ningún tipo de medicina ni de técnica que permita que una mujer que acaba de parir pueda levantarse a las nueve horas y abandonar la clínica por su propio pie», declara otra sanitaria para el mismo periódico quien además advierte a las lectoras rusas que abandonar el hospital tan pronto «es heroico pero muy peligroso para madre e hija». 

Ante la duda hay que acudir siempre a las fuentes. En mi caso, a mi ginecóloga. Pregunta: ?¿Es posible lo de Catalina, dar a luz y estar así de bien a las nueve horas??. Respuesta textual: ?Sí es posible!!!?. ¡Oh, no! Kate 1- Conspiraciones 0. Catalina la Brava nos ha rematado para siempre. Cuánta presión por dios. Por cierto, se me olvidaba. La madre de Carlota de Inglaterra reapareció tras dar a luz con tacones. Tacones. Dejé de usar zapatos hace cuatro meses. Y mira que me caía bien antes la Kate.

Por Carlota Corredera Directora de Sálvame Diario

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