Lo que importa es el grelo

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Álvaro Ballesteros


Y EN JULIO, TAMBIÉN GRELOS
Es la verdura más nuestra. Y con indicación geográfica protegida. Bajo la etiqueta Grelos de Galicia salieron a la venta en el 2013 148 toneladas de grelos.

07 feb 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Es de aquí. Y de ningún sitio más. Ha sido de aquí desde al menos el 3.000 a.C., cuando aparecen los primeros indicios de cultivo por estos lares de grelos. Son parte fundamental de nuestra gastronomía, y son también una pieza fundamental de la rotación de cultivos. El año pasado, bajo la Indicación Xeográfica Protexida Grelos de Galicia, se produjeron 148 toneladas de una verdura que se cultiva en toda Galicia, y que cambia de nombre según el estado de la planta. Los primeros brotes, esos que llegan a golpe de noviembre para alegrar el paladar y dar los primeros caldos, se llaman nabizas. Luego, se convierten en grelos. Y los cimos son los tallos florales de la planta justo antes de la floración. Para todos los gustos.
 
AMARGO PERO RICO, RICO
Pero, ¿qué tiene de especial? Principalmente, el sabor. Los grelos son ácidos con un toque amargo. Aunque los últimos, esos que se compran con los primeros calores, se pasan de frenada. Es lo que en algunas zonas se llama «estar feros». Amargan tanto que ya no están ricos. Así que es hora de dejar el lacón y el cocido ?si uno es muy adicto se puede pasar al repollo?. O apostar por la conserva. Ahí está A Rosaleira, una firma que sacó su primera lata de grelos en 1967. Llegan de Ordes y según explica Susana Jardón, directora técnica de A Rosaleira, «procésanse nese día e revisamos a calidade de cada un dos feixes». La producción es tan artesanal que se limpian a mano y el 50 % de la materia bruta se tira. Para conservarlos hay que escaldarlos a 80 o 90 grados, porque hay que tener en cuenta el calor que haga «e se choveu ou non, por exemplo». Después se enfrían y cada lata se llena de manera manual. Cada lata se conserva en perfectas condiciones durante cinco años.
Cada día, por A Rosaleira pasan 8.000 kilos de grelos y en un año se procesan alrededor de 360.000 kilos. ¿Se concentra la producción en los meses en los que se dan los grelos ?los de invierno principalmente? aunque A Rosaleira también se ha aliado con la Misión Biológica de Galicia para ampliar los meses de producción de grelos. «Conseguimos ter grelos ata principios de xullo?, explica Susana Jardón. ¿Cómo? Probando, en la zona de Ordes, varios cultivos con semillas distintas. ?Hai a semente do cedo, que é a que se sementa no tempo normal» y despues la semilla «do tardío» que tiene otras características que hace la planta más resistente al calor, por lo que se pueden obtener grelos con las mismas propiedades en los meses de primavera y a inicios del verano.
Pero además de ser sabrosos y nutritivos, los grelos también tienen ventajas en lo que a la salud se refiere. Porque comer grelos (y berzas) protege contra el cáncer. Es todo gracias a unos compuestos, los glucosinolatos, que tienen un nombre difícil pero  unas propiedades maravillosas que previenen contra diferentes tipos de cáncer. 
De hecho, los grelos cultivados en otoño tienen más compuestos anticancerígenos, que además se incrementa en los brotes. Las berzas, sin embargo, tienen mayor concentración en el ciclo primavera-verano y en las plantas adultas. Así que para disfrutar de esa ventaja a mayores, mejor comer grelos en invierno y berzas en verano.

POPEYE, COME GRELOS
Y más. Porque grelos y berzas son un chute de vitaminas y minerales como las vitaminas A, E y C, y también hierro, potasio y calcio. Y no solo eso. Su poder antioxidante es muy alto, por lo que luchan contra los radicales libres, que son moléculas que si tienen una alta concentración, pueden facilitar la aparición de problemas cardiovasculares, inflamatorios o digestivos. Así que Popeye, que se venía arriba con las espinacas, imaginaos si hubiera comido grelos.