«Errores de bulto» en el escudo de Vigo

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El escudo oficial de Vigo, sobre una foto de las islas Cíes
El escudo oficial de Vigo, sobre una foto de las islas Cíes C

La Asociación Amigos de los Pazos denuncia que el emblema oficial de la ciudad aprobado en 1987 incumple las leyes de la heráldica española y pide al Ayuntamiento a una revisión histórica y técnica

20 ene 2026 . Actualizado a las 00:43 h.

El escudo de una ciudad es mucho más que un logotipo. Es su firma histórica, su herencia visual y su identidad ante el mundo. Sin embargo, para la Asociación Amigos de los Pazos, el emblema que representa a Vigo desde su aprobación en sesión plenaria el 7 de abril de 1987 es un diseño «poco afortunado» que incumple sistemáticamente las leyes de la heráldica española. El colectivo de carácter cultural y sin ánimo de lucro que lleva más de medio siglo defendiendo el patrimonio, asegura que contiene «errores de bulto».

La reciente intención del Ayuntamiento de sustituir el escudo situado en la pared de entrada a la lonja municipal por otro elaborado por un artista local, que se pondría en un lugar emblemático del edificio público, sumada al cambio de las placas identificativas de las calles ajustadas a un diseño preestablecido de aluminio, fondo blanco y marco rojo, integrando la imagen corporativa municipal, reabre una herida que, a su juicio, lleva sangrando décadas: la falta de rigor institucional en la simbología viguesa.

Amigos de los Pazos ha elaborado un informe con el ánimo de facilitar su revisión por parte del Concello. Según la instancia remitida por la asociación al alcalde, que aún no ha recibido respuesta, el actual escudo aprobado bajo el mandato de Manoel Soto adolece de errores técnicos que lo invalidan como blasón ortodoxo.

La descripción oficial que se hizo hace 39 años fue esta: «En campo azul claro, un castelo de base cadrada rematado nunha torre almeada, todo en ouro; na parte baixa unha porta con arco de medio punto, dúas fiestras cuadrilongas no corpo medio e dúas troneiras, tamén cuadrilongas, na torreta. Cinguindo, en parte, o castelo, pola súa banda esquerda, unha oliveira de sinople con tronco en marrón. Todo nun cotarelo en siena sobor dun mar de seis franxas ondeantes de azul mariño. A bordula en gules, separada por pequeña cinta branca. No timbre, coroa real pechada, en ouro. A cinta da divisa en prata pureza, limpeza, honorabilidade e co lema ‘Fiel, leal, valerosa e sempre benéfica cidade de Vigo’».

Apoyándose en las enseñanzas de los expertos José Sánchez de la Rocha y Grato Amor, cuya posición adelantó La Voz de Galicia en un artículo de Soledad Antón en el 2010 y en una crónica de Jorge Lamas del 2022, Amigos de los Pazos desgrana las incorrecciones en siete puntos clave:

1 Las proporciones. La heráldica española dicta una proporción de 5/6 (ancho por alto). El modelo oficial de Vigo utiliza una relación de 5/6,4, lo que le otorga un aspecto excesivamente alargado y ajeno a la tradición.

2 Las formas. La parte inferior debe estar limitada por un semicírculo de radio igual a la mitad de la anchura del escudo, cosa que no ocurre, aunque esta norma admite variantes.

3 El caos de los colores (esmaltes). En la ciencia del blasón solo existen dos metales (oro y plata) y cuatro colores (azul, rojo, negro y verde). La descripción oficial de Vigo introduce términos ajenos como «azul claro», «marrón», «siena» o «azul marino». «¿Cómo es posible definir un escudo con colores de catálogo de pintura en lugar de esmaltes heráldicos?», cuestionan desde la Asociación.

4 Figuras mal ejecutadas. La asociación apunta varias.

—El castillo. Lo que el Ayuntamiento define como «castillo» es, en realidad, una torre donjonada. El término «torreta» usado en el acta oficial no existe en el lenguaje técnico.

—El olivo. Símbolo indiscutible de la ciudad, debería representarse como «olivo de su color» y con hojas y frutos más grandes para su correcta identificación.

—El mar. Las leyes básicas prohíben poner color sobre color y metal sobre metal. El mar vigués debería ser de ondas de plata y azur, no franjas ondeantes de azul marino.

—La colina. El cotarelo de la definición del blasón vigués no puede ser de color siena, pues este no está contemplado en la heráldica. Convendría definir qué se pretende representar con él.

5 Las piezas. No existe ninguna pieza denominada cinta. «Se podría hablar de filete o pieza fileteada, pero nunca como elemento que separa la bordura del campo del escudo», apuntan. Para eso estaría la bordura cosida, así llamada cuando coinciden sus esmaltes con los del escudo. La bordura siempre tiene 1/6 del ancho del escudo; se cumple, ni de lejos, en el escudo oficial de Vigo.

6 El timbre. La corona que timbra el escudo municipal aparece forrada de azul claro, cuando es preceptivo que sea de gules (rojo). Todas las perlas, tanto las de las diademas como las situadas entre las hojas de acanto, «deben de ser de plata». Se aprecia que el aro está incompleto, lo que resta profundidad a la corona.

7 La simbología. Amigos de los Pazos no ve ortodoxo explicar el simbolismo de los metales y las figuras del escudo, pues su realidad es más que dudosa. «Cierto es que los heraldos y reyes de armas del siglo XVI fueron muy dados a hacerlo de forma habitual, consecuencia de la ampulosidad que tan de moda estuvo entonces tras la fase de desarrollo de la heráldica de los dos siglos precedentes, pero, desde su creación (segunda mitad del siglo XII) y consolidación (siglo XIII), no se concebía la heráldica desde semejante óptica y sí como vehículo diferenciador de casas y linajes, lo que convertía a los esmaltes, piezas y figuras en verdaderos timbres de honor».

Un apunte añadido en el informe es meramente semántico: ¿logotipo o blasón? Uno de los puntos más críticos del informe es la confusión terminológica del propio Concello. En publicaciones oficiales del 2006, la Administración local se refería al escudo como «logotipo». Y la asociación es tajante: «Un logotipo es para una empresa o una marca comercial; un escudo es un vehículo diferenciador de linajes e historia que debe respetar la ortodoxia».

La Asociación Amigos de los Pazos recuerda que, aunque el Ayuntamiento tiene la potestad de modificar el escudo, cualquier cambio debería ser supervisado por la Comisión de Heráldica de la Xunta de Galicia para asegurar que, esta vez, Vigo luzca un emblema que no solo sea oficial, sino también correcto. «Es el momento de revisar el pasado para diseñar un futuro que respete nuestra historia», concluye el informe.