Una compañía francesa, que ya suministraba la luz pública en A Coruña, asumió el alumbrado con el moderno método
21 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Se denominaba Société Anonyme d’Éclairage, de Chauffage et de Force Motrice de La Corogne et Vigo, aunque en la ciudad se la conoció como Sociedad de alumbrado y calefacción. Fue la primera empresa que asumió el alumbrado público por gas fluido en Vigo, sustituyendo el método anterior que era por combustión de petróleo.
La empresa había nacido unos años antes en A Coruña y en junio de 1882 realizó una propuesta al Concello para establecerse en Vigo. No era la primera oferta para la modernización del alumbrado que recibía el consistorio vigués. Un año antes, el gobierno local había recibido otra propuesta de Baradat y la compañía de París, en la que también se pretendía utilizar el gas fluido, un combustible que requería la fabricación del gas a partir de la quema de carbón. Incluso, un tal Constantino Bruck solicitó en abril de 1881 al Concello datos de la población para realizar una propuesta de alumbrado generado por electricidad, algo muy incipiente en aquel momento. No llegaron a buen puerto aquellas dos proposiciones.
Sí alcanzó un acuerdo François Saunier Gonbard, representante de la compañía francesa que operaba ya en A Coruña, aunque surgieron algunos problemas para su instalación en Vigo. El principal llegó por la ubicación de la necesaria fábrica de gas. La empresa francesa eligió una finca situada en Santa Marta, muy cerca del cementerio municipal, que pertenecía a Clara Piñeiro, «viuda de Larrañaga».
Varios propietarios de la zona, entre quienes se encontraban personas influyentes en la ciudad, como Hipólito Llorente, mariscal de campo y gobernador militar de la provincia. Alegaban estos vecinos que una ordenanza municipal de 1875 impedía la instalación de fábricas y hornos a una distancia menor de 150 metros de la población.
La corporación cambió el artículo aludido para permitir la presencia de esta fábrica, apelando a las ventajas comunitarias que supondría para la ciudadanía el nuevo método de alumbrado.
A comienzos de 1883 era firmado el contrato entre el municipio y la empresa. Tendría una duración de 40 años y en él se especificaba, de forma minuciosa, la relación que se establecía entre ambas partes. La empresa tenía que asumir los gastos de canalización del gas y la colocación de 300 puntos de luces, así como comprometerse a tener encendido el alumbrado público desde media hora después de la puesta de sol hasta media hora antes de su salida. Se añadía el precio de la luz y los descuentos que se realizarían por causas de incumplimiento.
En aquel momento son varias las calles de Vigo donde los vecinos reclaman al Ayuntamiento la colocación de puntos de luz. En febrero de 1883 ocurre con la calle de Santiago; en noviembre, con los de la Ronda; y poco después, los de A Barxa. La ciudad se expandía poco a poco, al tiempo que llegaba un método moderno de iluminación.
La noche del 24 al 25 de agosto de 1884 se inauguraba el nuevo alumbrado. Aquella noche solo se encendieron 72 farolas, para ir aumentando poco a poco en las siguientes semanas hasta alcanzar las 300 previstas en el contrato. Aquella novedad también conllevó el despido de Cayetano Álvarez, de 23 años, y José García González, de 25. Ambos eran empleados municipales, encargados del encendido de las farolas de petróleo.
El éxito del gas fue importante y, además del Ayuntamiento, numerosos particulares suscribieron contratos con la compañía para que les proporcionara luz y calefacción a sus viviendas.
El Concello de Vigo pagó la primera factura de luz pública en septiembre de ese mismo año. Fueron 183,97 pesetas por las 5.034 horas que alumbraron el conjunto de farolas durante el mes de agosto. El precio era de 3,5 céntimos por hora de luz en cada uno de los faroles. Se incluyó en esa factura la iluminación de los faroles del quiosco de la música de la alameda durante dos noches y el de dos faroles del muelle de piedra. Ese mismo mes, el Concello pagó una subvención a la empresa de 5.000 pesetas «por lo grandes desembolsos que hace».
Este método de alumbrado público se mantuvo hasta 1896, año en que la misma compañía comenzó a emplear la electricidad en el alumbrado público. Ya a partir de 1918 asumió el servicio la compañía Electra Popular.