Tres fotos en un bar de Samil son piezas clave en el caso del millonario portugués

e. v. pita VIGO / LA VOZ

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La abogada de la víctima del intento de asesinato en un hotel mostró las imágenes para desmontar la versión de una testigo

16 mar 2017 . Actualizado a las 14:11 h.

Tres fotografías que el millonario portugués y su joven esposa modelo se hicieron a modo de selfi cuando visitaron como pareja la terraza de una coctelería de Samil la víspera del intento de asesinato en mayo del 2016 se han convertido en piezas cruciales en el caso. La abogada de oficio que defiende a la víctima que sobrevivió al crimen mostró a la jueza sustituta las imágenes para intentar desmontar la versión de una testigo que exculpaba al marido de la agresión.

El hombre de negocios Carlos Inacio Pinto y su esposa llegaron desde Oporto a Vigo en la tarde del domingo y se alojaron en el hotel NH. Por la tarde, pasearon por Samil como cualquier otro matrimonio y tomaron un refrigerio en la terraza de la coctelería Marina Cíes. El millonario, de 56 años, había viajado en coche a Vigo con su mujer, de 26, para reunirse con un socio el lunes. Nada hacía prever mientras disfrutaban de la puesta de sol de Toralla y las Cíes que, a la mañana siguiente, el marido, supuestamente, golpearía a su joven mujer tres veces en la cabeza con una maza de cantero cuando ella se untaba una crema tras salir de la ducha en la habitación del hotel. Durante el ataque, él sufrió una leve insuficiencia cardíaca. Nadie sabe de dónde salió la maza.

La denuncia de la víctima y otros indicios incriminaron al millonario, que fue encerrado en prisión provisional a la espera de juicio. Pero casi medio año después del incidente, una viguesa se presentó por sorpresa en el despacho del abogado del millonario y le contó que su testimonio podría dar un giro al caso. Aquella tarde del domingo de mayo, ella había entrado en los aseos de la coctelería de Samil y se había topado en los lavabos con la esposa de Pintos, a la que luego reconoció en las noticias. Asegura que la mujer sacó una maza de cantero de su bolso, versión que repitió el pasado miércoles ante la jueza sustituta de violencia sobre la mujer de Vigo.

La abogada de la víctima preguntó en la comparecencia de la nueva testigo si recordaba cómo iba vestido el matrimonio en el bar de Samil. Describió a la esposa con un top blanco de algodón con largos tirantes y al hombre con un polo blanco. Las botas de ella eran de piel de leopardo.

Sin embargo, la letrada, en los días previos al interrogatorio, pidió a su clienta que le enviase sus fotos de aquella tarde. Había tres, en las que se aprecia que la esposa viste una camisa de batista blanca con escote palabra de honor (sin asas). El marido luce un polo azul. No hay datos del bolso ni los zapatos de leopardo, aunque en el hotel tenía unos iguales.

Para la abogada de la víctima, la falta de coincidencia en la descripción de la vestimenta hace tambalear la versión de la testigo. Si esta va a declarar a juicio y mantiene lo mismo, la representante de la víctima medita solicitar que se le procese por decir falso testimonio. Ahora mismo, solo es una posibilidad teórica.

Petición a Portugal de móviles

La jueza de violencia sobre la mujer de Vigo continúa con la investigación y ha solicitado una comisión rogatoria a Portugal para que las autoridades del país vecino requieran a las operadoras lusas que les remitan los datos de los números de teléfonos y llamadas que se cruzaron todos los móviles y terminales fijas del matrimonio en los días previos.

El juzgado quiere comprobar, a través de las llamadas, si efectivamente el empresario había acudido a Vigo para mantener una reunión con un socio, si hubo amenazas del marido a ella y si había alguna tercera persona que se interpusiese en la relación.