Garantía de continuidad

Jorge G. Gurriarán

VIGO CIUDAD

La decisión de asignar a Vigo la producción de una gama de vehículos novedosa solo puede entenderse de forma positiva. Hay que tener en cuenta que se trata de una multinacional extranjera y privada, que toma las decisiones que considera, sean o no justas a nuestros ojos. El nuevo proyecto da estabilidad a la línea industrial durante 10 años. Aunque no es suficiente para garantizar la plena actividad en décadas sucesivas, si PSA no hubiera apostado por Vigo habría sido terriblemente negativo. Las consecuencias hubieran sido desastrosas. Sería perder el futuro.

Por parte de PSA ha habido una estrategia de optimización de costes que ha puesto el foco directamente sobre los salarios. En este sentido, no me queda más remedio que ser crítico con los sindicatos. Lamento que el ajuste salarial que se ha aprobado haya sido en detrimento de los futuros trabajadores. Los representantes sindicales se han esforzado en luchar por los que están, sin mirar por los que ahora se encuentran sin empleo.

Jorge G. Gurriarán es catedrático de Economía y fue director de planificación de PSA en los años sesenta.