15 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
Abel Caballero es el poder ejecutivo, es el legislativo y es el judicial. Es también el poder económico, el empresarial y el industrial. El alcalde de Vigo es el poder cultural, es el social, es el medioambiental. Lo es todo y en nombre de todos habla. Es el portavoz total. Lo que nos ha cogido, sinceramente, con el pie cambiado, es que Abel Caballero sea también el poder eclesiástico. Era lo que le faltaba a su señorío feudal: una catedral. Pronto pedirá la independencia.