En Directo | El Visual Car ayuda a erradicar la doble fila de los principales viales de Vigo En 50 minutos, el multamóvil impuso quince sanciones en las calles Barcelona, Camelias, Aragón, Areal y García Barbón. Los infractores huyen antes de que la cámara enfoque su matrícula.
20 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Son las doce de la mañana. El policía local José Luis Pereiras dice al conductor sustituto del Visual Car, Fernando López: «Es hora punta. Vayamos a la cafetería del cruce de Jenaro de la Fuente». Allí suelen estacionar coches en doble fila que entorpecen un carril de entrada a la calle Aragón. Los dos focos infrarrojos situados en el techo del multamóvil enfocan una hilera de seis turismos mal estacionados. «Vamos a circular a 20 kilómetros por hora para que las cámaras puedan grabar perfectamente las matrículas», recomienda el copiloto. El Visual Car es capaz incluso de reconocer coches robados. En ese momento, un conductor sale del bar, corre hacia su vehículo situado junto a un contenedor, arranca y desaparece como alma que se lleva el diablo. «A este no, que se marcha. Hay que dar un margen al ciudadano. No queremos fastidiar a nadie sino mejorar la circulación», explica Pereiras. Poco antes, el Visual Car hizo la vista gorda con una joven que salía del coche tras estacionarlo en doble fila en la calle Venezuela. «Esa mujer iba a una panadería. Si el conductor abandona su turismo cuando pasamos, no le ponemos multa. Pero si volvemos y el vehículo sigue ahí, lo consideramos una infracción. Lo mismo, si otro distinto ocupa su lugar», añade el policía. «Algunos nos ven y dan varias vueltas a la manzana», añade. El copiloto pulsa un botón y la cámara interior inicia la grabación. En cinco segundos, el visor registra cinco matrículas traseras sin que el multamóvil detenga su marcha. El agente que controla el panel informático supervisa los números y anula una de las infracciones porque dos coches estaban muy próximos y la cámara no dispuso de hueco para captar la última letra de la matrícula. El resto de los datos quedan almacenados en el ordenador de a bordo del Visual Car. De seis coches mal estacionados, una multa se canceló porque el conductor salió a retirarlo, otra fue anulada porque faltaba una letra de la matrícula trasera y otros cuatro quedaron sancionados con 150 euros cada uno. Y todo en una operación que duró diez segundos. «A pie, no hubiésemos rellenado ni un boletín», explica López. Ambos recuerdan la campaña de la grúa promovida por el ex concejal Xulio Calviño contra la doble fila. «Fue efectiva pero hubo que movilizar a muchos agentes. Ahora sólo somos dos policías. En cuatro días, calles tan conflictivas como Barcelona o Camelias están limpias a las nueve de la mañana y no hay que ir en zig-zag por Torrecedeira. No es fruto de la casualidad. El conductor tiene miedo. El ciudadano que cogía el coche para ir al café ahora se lo piensa más», dice un agente. Carril bus El Visual Car entra en García Barbón y el agente Pereiras señala en el panel la opción de carril bus. La cámara readapta su mecanismo para filmar todos aquellos coches que invadan la zona reservada. Una furgoneta tiene el portón trasero levantado y la matrícula queda oculta. El multamóvil pasa de largo pues no persigue la carga y descarga, aunque dispone de un programa para ello. En el siguiente caso, un taxista se sitúa ante la matrícula y tapa varios números, por lo que la operación queda anulada. Al llegar a Areal, el coche espía alcanza su tope de quince multas. Otras tantas fueron anuladas por defectos de forma. Los agentes validan las sanciones y las trasmiten a Recaudación del Concello, que las notificará.