La hora del relevo llega a la CEP

VIGO CIUDAD

08 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Hidalgo es el candidato de Fontenla igual que Alvariño sería el de Jáudenes, pero nadie confirmará esta tesis Hay afinidades conocidas, como la de Alvariño con al Cámara de Comercio y también con el Club Financiero Hidalgo suma el apoyo del sector auxiliar y, dado el caso, de Citroën, aunque el motor de Vigo no está en la CEP Es la primera vez en 25 años, que la presidencia de la Confederación de Empresarios de Pontevedra genera incertidumbre. Los nueve primeros fueron cosa de Antonio Ramilo y los 16 siguientes de Jáudenes sin que nadie, en todo ese tiempo, osara quebrantar el orden establecido. Ahora las cosas son distintas. Dos empresarios de talantes e inquietudes profesionales poco coincidentes hasta la fecha, se han convertido en rivales (ellos lo negarán siempre) para competir por un cargo con más valor simbólico que ejecutivo .Durante la última semana, tanto José María Hidalgo como José Manuel Fernández Alvariño se han dedicado a sumar apoyos. En juego hay 410 votos y según sus respectivas estimaciones, ambos tendrían seguros no menos de 250 votos. ¿A alguien le salen las cuentas?Estrategias electorales a un lado, hay un hecho cierto y es que la hora del relevo ha llegado a la CEP y la clave de la renovación está en manos de dos hombres. José María Hidalgo comenzó a gestar su candidatura hace nueve meses, animado (¿empujado?) por un colectivo de empresarios de su entorno del metal. Se dice que su candidatura tiene el respaldo de Antonio Fontenla, el presidente de los empresarios gallegos, del mismo modo que Fernández Alvariño sería el candidato defendido por Alonso Jáudenes. Nadie confirmará jamás estas tesis, pero haberla, hayla.Si seguimos hablando de apoyos, la cosa está muy repartida y nada clara. Hay promesas de amor que en las urnas se vuelven infidelidades, pero también hay afinidades conocidas, como la de Fernández Alvariño con la Cámara de Comercio y parece que también con el Club Financiero, aunque no era esa su opción de partida.En este hipotético reparto de fuerzas, Hidalgo contaría con una baza fuerte a su favor, representada por la industria auxiliar del naval y por la automoción, incluida Citroën, aunque el motor de la economía de Vigo no figure en la nómina de socios de la CEP (conseguir su entrada será un reto personal de Hidalgo).Los dos aspirantes han protagonizado una campaña electoral de guante blanco, sin enfrentamientos ni debates públicos, no por falta de ganas de Hidalgo. Alvariño los ha evitado porque, según él mismo ha dicho «los empresarios debemos dar imagen de unidad no de confrontación». La secretaría general de la CEP, cargo quer ocupa Ramón Búa, también ha provocado desencuentros. Los de Alvariño han criticado a Hidalgo por hacerse acompañar en su candidatura del secretario general de Asime, Javier Martínez, que hipotéticamente relevaría a Búa llegado el momento. Inmediatamente Hidalgo ha desmentido esta tesis con una rotunda afirmación «Búa me hace falta y se irá cuando él quiera».En lo demás, pocas diferencias de programa distinguen a los candidatos. Alvariño apuesta por ampliar el número de socios _hay todavía un 25% de empresas que se resisten a entrar, y no son las más pequeñas, precisamente_. Pero lo que más le motiva es hacer de presidente y para ello se compromete a entrevistarse con todos los alcaldes de la provincia el día siguiente de su elección.Hidalgo no es menos ambicioso. De entrada quiere acabar con el acartonado sistema electoral de la CEP. activar la participación de las pymes, descentralizar la confederación dando más protagonismo a las cámaras y mejorar las relaciones institucionales. Los empresarios tienen la última palabra, aunque a estas alturas _falta un día para las elecciones_, casi todos saben ya que la suerte está echada.