En el remo dos eran multitud

la voz VIGO

TUI

Rodrigo Conde, con pasaporte olímpico para Tokio en el doble scull ligero, no pudo entrenar con un compañero hasta hace dos días tras un mes en solitario

20 jun 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Rodrigo Conde ya puede entrenar en equipo. El moañés, clasificado para los Juegos de Tokio en el doble scull ligero formando pareja con el catalán Manel Balastegui, no pudo ejercitarse hasta el jueves con compañía. Llevaba más de un mes en Galicia, entrenando en solitario en Tui después de pasar el confinamiento en un hotel de Banyoles, y por fin pudo compartir entrenamiento con Suso González, el remero más longevo de la disciplina en España, y uno de sus grandes referentes deportivos. El primer paso antes de reencontrarse con su compañero olímpico la próxima semana.

El estado de alarma cogió al moañés en Banyoles y aunque pudo regresar a su casa de Moaña decidió permanecer en la localidad gerundense, en donde cerraron un hotel para que pudiesen seguir entrenando, aunque fuera en seco. «As primeiras semanas todo foi ben, estabamos alí cos compañeiros, que nos levamos todos moi ben, pero as últimas fixéronse bastante costa arriba, era todo moi repetitivo e tiña ganas de estar na casa. Era o único non catalán que estaba adestrando alí porque o resto tiña algo de material nas súas casas e eu non tiña nada e preferín en vez de volver estar e adestrar alí e volver a casa logo da corentena».

Cuando la situación se tranquilizó un poco y fue posible viajar el moañés cogió su coche, recorrió 1.300 kilómetros por carretera y se plantó en casa, aunque al día siguiente ya se desplazó a Tui a entrenar en el Miño, algo que sigue haciendo desde entonces a razón de tres veces por semana.

De sus primeras experiencias en el agua, Rodrigo destaca que se encontró mejor de lo esperado: «Sorprendentemente pensábamos que íamos a estar moito máis espesos pero de estar adestrando no simulado a verdade é que bastante ben. Os primeiros quilómetros un pouco raro, pero despois moi cómodos».

El problema es que siendo un barco de equipo tenía que ejercitase en solitario. «Ata o xoves non podiamos en equipo e agora xa podemos facelo», precisa Rodrigo, que ahora ya tiene compañía: «Estou adestrando con Suso, a verdade é que moi ben e para levar tanto tempo sen remar en equipo non perdemos o toque por dicilo así, e xa con gana de montarme con Manel».

Suso González parece el compañero perfecto para la puesta a punto de cualquier remero. «Moi ben como sempre, é outro rollo adestrar con Suso. É duro por dicilo así, porque o tío vai sempre co jhas pisado pero é moi divertido», comenta el futuro olímpico, que necesitaba compartir bote para comenzar la nueva cuenta atrás hacia Tokio.