Savia nueva en la mesa de Piñeiro

TOMIÑO

La exposición del colegio rural agrupado de Tomiño ha sido seleccionada para dar a conocer la vida y obra del insigne galleguista en los centros de Infantil y Primaria

07 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

A la vista del trabajo que han realizado los alumnos, del colegio rural agrupado de Tomiño, seguro que habrían sido invitados por el propio Ramón Piñeiro a compartir su famosa mesa camilla, desde la que se reinventó la cultura gallega. Con él podrían debatir sobre lo divino y humano; actualidad, lengua, cultura o fotografía.

El CRA Mestre Manuel Garcés ha ganado el concurso convocado por Política Lingüística para la elaboración de una exposición sobre la figura del ilustre intelectual al que se le dedica este año el Día das Letras Galegas. Su obra, integrada por quince paneles sobre los que giran otras tantas unidades didácticas, está siendo ya distribuida por todos los colegios de Infantil y Primaria de Galicia.

Es lo que se va a ver y trabajar en los centros pero detrás, entre bambalinas, ha habido otras actividades paralelas no menos atractivas de las que los niños también han sido protagonistas.

Según explicaba ayer la directora del colegio, María del Carmen Díaz Núñez, todo empezó con una exposición colectiva en la que las familias rescataron del baúl de los recuerdos todo tipo de utensilios y desempolvaron antiguas fotografías, prendas de vestir o complementos. La implicación de las familias y el interés de los niños facilitó la labor del profesorado, encargado de la parte fotográfica, de su posterior tratamiento y de coordinar las actividades complementarias.

La innata curiosidad de los niños se reflejó en las anécdotas más pedagógicas. «Estaban realmente sorprendidos, no entendían cómo se podía andar con zamancas, o que hubiese discos que no fueran compactos, ver pesetas de papel o el uso de un candil», recuerda María del Carmen Díaz.

También hubo mucho trabajo de aula y después, de posproducción, ya en manos de los tutores. La temática de la muestra les llevó a sumergirse en una época para ellos prehistórica, ya que el mayor de los pequeños artistas no supera los seis años. Pero dieron buena cuenta de lo aprendido. De su puño y letra acuñaron los textos, términos, localizaciones y expresiones del insigne lugués y de su vida que quedaron plasmados en los paneles.

Un aliciente añadido en la composición que se completa con los retratos de la muestra y los textos de autor.