Destrozan el mejor banco de la ría

Prenden fuego al espectacular mirador con vistas al puente de Rande y las Cíes


vigo / la voz

Algunos ya lo consideran el mejor banco del mundo pero para otros es solo el blanco de sus actos vandálicos. La silla del alto de Cedeira, que domina una espectacular panorámica del estrecho de Rande y la isla de San Simón, ha sufrido un nuevo atentado. En el 2015, alguien despedazó por completo este mirador de Redondela en forma de trono de madera y hace unos días, otros gamberros le prendieron fuego a los travesaños del lado derecho, de forma que se ha carbonizado parte de su estructura. El banco tiene peligro de inestabilidad y algún excursionista podría sufrir un accidente, como una caída hacia atrás o la rotura del lado derecho quemado, si el sillón no se repara a tiempo.

La frase pintada en el respaldo del asiento que ayudaba a identificarlo, «Galiza it’s different» («Galicia es diferente», en inglés incorrecto) ha quedado consumida por el fuego y ahora solo se lee «it’s different». Además, una pata y un travesaño están carbonizados, así como parte del metal de los asideros, cubierto de ceniza. Eso no impide que los excursionistas se sigan sentando en esta butaca con vistas privilegiadas a la ría de Vigo pero tomando precauciones para no sufrir accidentes. Debido al mal estado de la silla, algunos visitantes temen que, en cualquier momento, el dañado banco se rompa en pedazos por un exceso del peso y porque el lado derecho carbonizado se deshaga y quiebre.

Si esta vez el banco ha sobrevivido al fuego ha sido porque, tras haber sido destruido hace tres años por otros vándalos, el vecino lo reconstruyó y lo volvió a colocar tomó la precaución de engancharlo con hierros a la roca, la cual perforó y atornilló con grueso clavos. La estructura metálica fue anclada al firme granítico y las placas de hierro reforzaron las patas de madera. Gracias a este blindaje, el banco del alto de Cedeira ha resistido las llamas y, a día de hoy, sigue en pie tras este ataque. En el 2015, apareció destrozado en el suelo, convertido en leña y sus restos diseminados por las rocas.

Imagen viral

Esta poltrona que mira a Rande

se ha hecho viral en las redes sociales gracias a que ofrece un espectacular plano en picado del puente y las bateas cercanas, como si fuese a vista de pájaro. La imagen poco a poco escala puestos en el ránking de los miradores más famosos de Galicia que es encabezado por el mundialmente conocido banco de Loiba, frente al cabo Ortegal. Ahora, el de Redondela rivaliza para arrebatar a los de Ortigueira el título de banco más bonito del mundo.

La silla del alto de Cedeira ha pasado de ser una auténtica desconocida a convertirse en un polo de atracción de excursionistas que desean disfrutar de unas vistas de vértigo desde las islas Cíes, si no hay bruma, hasta la isla de San Simón. Prácticamente, el visitante tiene la sensación de estar sobrevolando Rande y las bateas en avioneta a causa del ángulo de la pared rocosa donde se asienta este mirador, cuyo emplazamiento empezó a ser divulgado en el 2015. Otro de sus puntos fuertes es que está orientado de este a oeste y, por lo tanto, se puede admirar tanto la salida como la puesta de sol.

Circulan por las redes numerosos selfis de visitantes retratados ante este banco, al que solo se puede acceder a pie desde una recóndita pista en la parroquia de Cedeira. Los vecinos ya avisan de que no se puede llegar en coche y que hay que escalar por las rocas.

Los vándalos se tomaron muchas molestias ya que el banco está ubicado en un lugar casi inaccesible por la abrupta pared rocosa en la que está enclavado. Hay que cruzar un bosque y sortear una formación rocosa y bajar por un estrecho sendero hacia un abrupto desfiladero. Si llegar hasta allí ya es un reto, ya que no hay muchas señalizaciones, más lo es alzarse en la roca donde se asienta esta silla. Hay que trepar por una mole granítica y hacer malabarismos y saltos.

El gamberrismo también afecta a otros tramos de este mirador natural. Otras rocas situadas arriba y prácticamente inaccesibles a pie por lo accidentado del terreno, fueron pintarrajeadas con símbolos obscenos. En las cercanías también aparecen tirados plásticos, botellas y otros residuos contaminantes.

Este es el segundo banco destrozado. En diciembre del 2015, un vecino que lo fue a visitar a la salida del sol descubrió que unos desalmados le habían serrado las patas y esparcido los troncos por las rocas y la vegetación. Un carpintero de Trasmañó, Fran Peixoto, fue el encargado de colocar el banco en medio de los toxos cuando el sitio empezó a ganar fama por sus vistas. Se inspirió en el asiento de Loiba o en los miradores del cañón del Sil.

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