Sarai Sanmartín: «Será raro jugar en O Porriño y no ir de rojo, pero tengo muchas ganas»

M. V. F. VIGO

O PORRIÑO

Sarai Sanmartín, en un partido de la presente temporada.
Sarai Sanmartín, en un partido de la presente temporada. JOSU DE LA TORRE

La mosense, actual jugadora del Sporting La Rioaja, se mide este sábado por primera vez al club de su vida

19 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Sarai Sanmartín (Mos, 1995) vuelve a casa por Navidad por partida doble. La jugadora de Sporting La Rioja iba a pasar las fiestas en Galicia de todas todas, pero, además, retorna para jugar justo antes, este sábado, en la pista donde fue local prácticamente toda su vida, la del Porriño. «Ya me quedo al acabar el partido», avanza antes de su cita más especial de la temporada.

—¿Qué significa para usted este regreso a O Porriño?

—Tengo un montón de ganas, porque es mi vuelta. Va a ser raro jugar este partido con un color que no sea el rojo, pero estoy deseando que llegue. Además, coincide justo antes de las fiestas, de este pequeño parón que tenemos, y después del partido, ya me quedo. Es como volver a casa por Navidad.

—Es un tópico que cuando sale el calendario se busca cuándo toca contra un exequipo, pero seguro que lo habrá hecho.

—Sin duda. Fue lo primero que miré y me alegré un montón de que coincidiera justo en estas fechas para quedarme y disfrutar de la familia. Nos pasó igual a mí y mi compañera que también salió del Porriño (Lorena Pérez). Fue una suerte.

—¿Cómo se imagina este regreso?

—Es posible que pueda estar más nerviosa de lo habitual, pero, sobre todo, pesarán las ganas. Me lo imagino raro, porque son muchos años con esa camiseta y ahora tendré a la afición en contra, aunque a nivel individual, creo que soy muy querida, igual que quiero un montón a la gente de allí, y seguro que va a estar muy bien.

—¿Se le pasaba por la cabeza hace unos años que llegaría un momento en su carrera de ser visitante en O Porriño?

—En los inicios, sí que lo contemplé muchas veces. Siempre quise vivir la experiencia de jugar fuera, pero según pasaron los años y del modo que se fue dando mi carrera, creciendo junto al club y tal y como iba todo, en los últimos años ya no lo pensaba, creía que mi final sería allí; casi lo había descartado.

—¿Y qué cambió finalmente?

—Sabía que no me quedaba mucho de balonmano, que no me queda mucho, y quería darme una oportunidad fuera. Estábamos viviendo un montón de cosas bonitas y quería acabar así esa etapa. Creí que era el momento. Vine aquí porque lo busqué.

—¿Qué le convenció de su actual club?

—Antes estaba Carla Rivas, que fue, la que arrastró a Lorena. Hablé con las dos y la idea de reencontrarme con Lore y volver a jugar juntas me hacía un montón de ilusión. Sabía que era un club en el que las dos habían estado muy bien, que se vivía bien aquí, que tenían un proyecto bonito para crecer desde abajo y haciendo las cosas bien.

—¿Cómo está siendo la experiencia hasta ahora?

—En el Porriño estaba en mi zona de confort, con mi casa y mi familia, llevaba muchos años. El cambio fue grande: viviendo en un piso compartido, en otra ciudad, lejos de tu gente... Pero era lo que quería hacer y, aunque me costó un poco al principio adaptarme al modo de entrenar y jugar, me voy encontrando cada vez mejor. También es verdad que llevaba años jugando en el extremo y he vuelto a la primera línea, al lateral derecho. Es adaptarse, conocer a las compañeras y el modelo. Cada vez estoy mejor, muy contenta.

—¿Y cómo está viendo a su equipo este curso?

—Muy bien. Es un equipo que viene de pelear por evitar el descenso la temporada anterior y estamos haciendo muy buena primera vuelta, igualando los puntos de todo el año pasado. Estamos muy contentas y si podemos añadir los puntos de Porriño, ya sería increíble para el club y para el proyecto que estamos intentando llevar adelante.

—¿Cómo ve al Porriño y este duelo contra ellas?

—Jugar en casa es una ventaja para cualquier equipo y el Porriño está muy bien, no hay duda de que son favoritas. Nosotras tenemos que ir a luchar, a pensar en conseguir esos dos puntos y salir con buenas sensaciones, que también será importante si el resultado no acompaña.

—Decía que le queda poco balonmano. ¿Es posible un regreso para retirarse en Porriño?

—Nunca se puede descartar. Sí es verdad que no me queda mucho, son ya muchos años y la edad va marcando el ritmo. No sé en qué momento lo dejaré, lo marcará el cuerpo, pero mientras esté contenta y disfrutando, intentaré seguir.