Bodas de Babel en Nigrán

La temporada alta de enlaces arranca con novios de seis nacionalidades en diferentes pazos del municipio


nigrán / la voz

Yes I want, Quero, Je en veux, Wô xiâng... La fórmula del Sí quiero sigue siendo la que más suena en Nigrán, pero el despunte de bodas internacionales está poniendo a prueba las dotes linguísticas de varios concejales de Nigrán. La temporada de enlaces nupciales ha arrancado para ellos con uniones de seis nacionalidades distintas en solo quince días, y los ediles hacen horas extras gratis para poder celebrar todos los compromisos

La apretada agenda obligó a movilizar a tres concejales el pasado fin de semana. El regidor, Juan González, casó a un vecino de Baiona con una joven de Macedonia en el Pazo da Touza, mientras su teniente de alcalde, Raquel Giráldez, oficiaba en el de Cea la boda del portero del Betis, Dani Giménez, con su ya esposa, Mitra Amini, de nacionalidad afgana.

El concejal Diego Garcia Moreira, el más políglota del equipo de gobierno, ya ha oficiado en francés e inglés. Ese fin de semana casó en el Pazo da Touza al tenor Jorge Prego con Yang Liao, originaria de Pekín. La pareja se conoció en la Universidad de Yale cuando eran estudiantes y ambos viven ahora en Nueva York. Este fin de semana le toca el turno a un madrileño con una mujer de nacionalidad polaca. El idioma no es un hándicap, pero tampoco los distintos ritos de cada cultura. La temporada alta de bodas en el municipio de mayor turismo nupcial de la comarca miñorana arrancó con una boda judía entre franceses en el pazo de Cea y en la de Jorge Prego con Yang Liao, se cumplió con el ceremonial del té, el evento más importante en una boda china moderna.

«La ceremonia combinó lo que marca el Código Civil, con una lectura de poemas en chino, una parte de meditación musical y la ceremonia del té, donde la pareja, como primer acto, honra a sus mayores con una taza de esta bebida», explicó el concejal y oficiante, Diego García Moreira.

Tras cada historia de amor hay una razón distinta para querer dar el sí quiero en Nigrán sin residir habitualmente en este municipio. En muchos casos es por tradición familiar, indican desde el Concello. Sería el caso del portero del Betis, Dani Giménez, ya que su abuelo es de la parroquia de Parada, o del músico Jorge Prego, que quiso regresar a Galicia para unir a las dos familias en su día más importante.

Argumentos

«Muchas parejas que casamos son descendientes de vecinos de Nigrán que no tuvieron más remedio que emigrar en su día y no renuncian a su tierra. Además, las parejas de hoy en día son muy heterogéneas, cualquier joven que se va de Erasmus puede conocer al hombre o a la mujer de su vida y, por supuesto, los pazos o rincones de nuestro municipio son de por sí un reclamo para cualquier pareja del mundo», afirma el alcalde, Juan González.

El regidor resalta además la importancia de estas celebraciones para el sector turístico. hostelero y económico en general del municipio ya que, «además de los gastos en sí de la boda, los invitados de distintas nacionalidades son futuros turistas que atraerán a otros. De por sí, la boda suele conllevar el traslado de decenas de personas que han de alojarse, comer y utilizar distintos servicios durante su estancia».

La media de bodas celebrada en Nigrán es difícil de calcular. Lo habitual era que los concejales celebren unas cuarenta al año, pero en el 2015 la cifra se incrementó hasta los 53 enlaces. «A día de hoy tienen 27 peticiones de asistencia a bodas, siendo la fecha más lejana ya reservada la del 30 de abril del 2017, pero se reciben habitualmente muchas solicitudes», confirman en el Concello. El grueso de los contrayentes son vecinos de la comarca de O Val Miñor, pero el registro confirma el despunte de bodas internacionales. «Hay novios de México, Brasil y Chile que ya han reservado día y también muchas personas de Madrid que frecuenta el municipio en verano», indican las mismas fuentes.

Para julio hay previstos nueve enlaces, ocho en agosto y cuatro en septiembre. Nigrán es además de los pocos ayuntamientos que no cobra por cada desplazamiento de los concejales a los pazos, aunque no parece que este extremo afecte a la hora de decidirse los novios. Con el anterior gobierno, el responsable del pazo hacía entrega de un vale en alimentos por valor de 150 euros, pero el actual declinó la fórmula «porque queremos apoyar la resturación y que todo pase por Intervención». Los concejales de Baiona celebraron 39 bodas el año pasado y 40 el anterior.

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