Los vecinos de Torroso demandan aceras más anchas y un acceso peatonal al centro cultural Abrente
14 sep 2018 . Actualizado a las 22:16 h.Transitar por las calles del barrio de Peinador, en Mos, es algo parecido a una carrera de obstáculos. Las farolas, postes eléctricos y señalizaciones de tráfico verticales ocupan las aceras haciendo que el paso en algunas ocasiones sea una misión imposible.
Muestra de ello son las que se encuentran en la avenida hacia Puxeiros. La acera es tan estrecha que el poste que sujeta el cableado eléctrico la ocupa en casi toda su extención. Para poder pasar, los peatones deben subirse a un pretil, pero resulta imposible si por ejemplo se lleva un carrito de la compra, un coche de bebé o si uno se desplaza en silla de ruedas.
Unos metros más adelante, nuevamente nos volvemos a encontrar con un poste de luz que sale al paso al caminante interrumpiendo su trayectoria. Abundan los casos similares junto al aeropuerto. Cerca de la parada del autobús, también hay una colección de señales plantadas sobre la acera que hacen incómodo el tránsito a los vecinos, sobre todo cuando van cargados con bolsas de la compra. Todo el barrio de Peinador clama a gritos por unas obras de humanización que lo haga más habitable para las personas que viven allí. El entorno se hace hostil en un espacio donde se aprecia claramente el imperio de los vehículos. Una torreta de alta tensión cerca de viviendas también desagrada a las personas que viven en el entorno. La asociación de vecinos de Torroso defiende que al menos se construyan unos accesos peatonales para llegar al centro cultural Abrente. Se trata de un espacio donde se desarrollan numerosas actividades que atraen a muchos vecinos y que, sin embargo, carece de accesos peatonales. Muchos usuarios entran y salen andando por la carretera, corriendo el riesgo de ser atropellados, sobre todo durante las horas nocturnas en las que apenas hay visibilidad.