De cementerio a basurero en O Hío

Los residuos se acumulan en el camposanto desde el inicio de año


cangas / la voz

La basura se acumula en el cementerio municipal de O Hío, en Cangas. Flores, bolsas de plástico, cristos de madera, velas, cristales, escombros y todo tipo de deshechos derivados de los arreglos de las tumbas forman un pequeño vertedero en una zona lateral del camposanto. Los vecinos aseguran que, desde comienzos de este año, la basura se sigue acumulando y que nadie la ha recogido. Los culpables de esta situación son varios.

«Non é un vertedoiro. É un punto onde o enterrador está acostumado a almacenar o lixo. É un lugar que non está á vista», indica la concejala de Medio Ambiente de Cangas, Tania Castro. Los vecinos habituales del cementerio también son culpables de la situación. Al ver que se va acumulando la basura, cuando salen del cementerio, no dudan en depositar allí residuos. No hay contenedores ni papeleras en el camposanto, pero sí dos colector de residuos orgánicos a apenas cincuenta metros de la entrada. Sin embargo, muchos prefieren no usarlo y dejan su basura en ese vertedero improvisado.

«Que no haya papeleras no justifica lo que está pasando. Hay gente muy cerda», se lamenta Lupe Alfaya, una vecina de O Hío y dueña de una conocida floristería de la zona. Recuerda que el anterior enterrador, Antonio Broullón, que se jubiló a finales del 2016, también acumulaba en esa zona los residuos, pero al cabo de unos días los quemaba. «El de ahora los solía retirar con una carretilla. Y sino también solía venir un camión a llevárselos. Pero desde que empezó el año no lo han limpiado. Da una imagen muy mala», asegura la vecina. Una versión que dista de la del Concello, que asegura que la basura no suele durar más de tres días.

El gobierno local, no obstante, es consciente del problema medioambiental que provoca esta situación, por lo que está barajando varias alternativas. La que más convence es enviar periódicamente una trituradora para convertir los residuos en biomasa y trasladarlos posteriormente a uno de los centros de compostaje del municipio.

«O problema é que moitos veciños deixan lixo alí», asegura la edil de Medio Ambiente, que no entiende por qué los visitantes del camposanto no depositan los residuos en los contenedores cercanos y ayudan a que el improvisado basurero del interior del camposanto crezca cada día.

Pero los vecinos recuerdan que los que actúan de forma incívica son unos pocos, y reclaman una solución urgente a esta deplorable imagen.

Pese a que la situación en O Hío es más grave, en el cementerio municipal de Cangas era habitual hasta hace poco la acumulación de escombros, restos de lápidas y puertas de cristal. Paseando entre las tumbas también se podían encontrar rótulos de lápidas rotas con los nombres de las familias propietarias. Varias cruces de hierro sin uso se acumulaban en otros puntos del cementerio municipal. Otro de los aspectos que más llamaban la atención es el mal estado de los caminos de tierra, con una hierba sin cortar que reducía el ancho de los senderos al mínimo, lo que dificultaba el paso entre los matojos. La imagen del camposanto municipal de Cangas, no obstante, sí que ha mejorado en los últimos meses.

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