Baiona compra la batería militar de Cabo Silleiro por 370.000 euros

Monica Torres
mónica torres BAIONA / LA VOZ

BAIONA

M.MORALEJO

Restaurará el complejo de 1943, con 4 cañones y 200 metros de pasadizos

26 mar 2021 . Actualizado a las 13:25 h.

El Concello de Baiona ha conseguido cerrar un acuerdo con el Ministerio de Defensa para hacerse con la emblemática batería militar J4 de Cabo Silleiro tras casi treinta años de negociaciones. El concejal de Urbanismo, Víctor Muñoz, confirmó que el próximo pleno abordará ya la aprobación de una modificación del presupuesto para adquirir 96.623 metros cuadrados por un importe total de 369.060 euros. Es un precio muy por debajo del que habrían alcanzado los terrenos en la subasta a la que se podría haber llegado si Baiona no hubiera mostrado su interés como administración preferente.

El propio gobierno local tuvo que pedir una tasación externa que los valoró en 500.854 euros, indica Muñoz y el mayor valor es el que no tiene precio ya que estos terrenos sobre el mar conservan bajo tierra 200 metros de galerías. Un túnel excavado sobre granito con varias ramificaciones conectan los cuatro cañones de artillería Vickers de 1943. La red de túneles comprende unos 200 metros de pasadizos que tenían raíles para que las vagonetas pudieran transportar las municiones hasta los cañones. «El precio no contempla el valor patrimonial», insiste el edil de Urbanismo entusiasmado con la operación y el desarrollo de un plan especial. «Tenemos que hacer el mejor proyecto del mundo porque el sitio lo merece», defiende Muñoz, y por ello el gobierno local apuesta por convocar un concurso de ideas que posibilite proyectar el mayor potencial de este espacio. «Es suelo rústico de especial protección paisajística en el que la prioridad es recuperar todo el patrimonio que atesora y que está contemplado como uso dotacional», apunta. Juega a favor, además, que todos los elementos están ya catalogados, por lo que el Concello se ahorra también ese estudio histórico.

Ubicada sobre el faro que controla el tráfico portuario, las instalaciones se levantaron tras la Guerra Civil ante una posible incursión bélica. Su actividad fue continuada hasta los años 90 y, en 1998 abandonó el lugar el último retén. El vandalismo y las incursiones indeseadas hicieron que Defensa cerrara perimetralmente el recinto. En su interior, tras un gran arco hay varias construcciones, como las casas del comandante y del capitán o un búnker de telemetría que se reabrió en el 2002 para observar el avance de la marea negra del Prestige.