Pinzón regresa a Baiona

BAIONA

XOÁN CARLOS GIL

Crónica El fuerte temporal en la villa obligó a posponer a la tarde los torneos de caballería, en la conmemoración de la llegada de la carabela «La Pinta» tras el descubrimiento de América

04 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Carla va vestida como en el siglo XV, pero habla por el teléfono móvil de su madre a pesar de que apenas ha cumplido tres años de edad. La niña aúna modernidad y una tradición ya secular en Baiona. A las dos de la madrugada del 12 de octubre de 1492, Rodrigo de Triana, grita «tierra a la vista» desde la carabela La Pinta. Era la isla Guanahaní, que Colón bautizó como San Salvador, en las Antillas. La nave regresa hacia España comandada por Martín Alonso Pinzón. La Pinta arriba al puerto de Bayona el 1 de marzo de 1493 y permanece en la villa hasta el día 11. Desde Baiona se envía una posta con la noticia del descubrimiento a Barcelona, donde estaban los Reyes. En Baiona se recuperan de la singladura Pinzón y 25 marineros. En el barco venían tres indios. Uno estaba tan enfermo que murió y fue enterrado en Baiona. Desde hace un siglo el municipio conmemora la efeméride y ayer fue fiel a la cita, a pesar de que el tiempo no acompañó en absoluto, obligando a posponer a la tarde el torneo de caballeros y la exhibición de cetrería. Retenciones Para viajar atrás en el tiempo se instaló un mercadillo con aires medievales y con productos tradicionales, aunque no faltaron las rosquillas envasadas en papel de celofán. El Ayuntamiento se ha gastado 60.000 euros en la organización y desarrollo de la fiesta. Centenares de personas participaron con vestidos de época. A pesar del esfuerzo municipal, el Consistorio baionés no ha logrado que la fiesta sea declarada de interés nacional, lo que potenciaría aún más el número de visitantes, que se cuentan por miles. De hecho, ayer por la tarde era difícil caminar por las calles del centro, atestadas de puestos. Las retenciones vespertinas alcanzaron ocho kilómetros, desde el cruce de Los Abetos hasta el centro de Baiona. Por la mañana no hubo problemas para circular. Por la tarde amainó la lluvia e incluso el sol hizo guiños a los centenares de valientes que bajaron a la playa para recibir a los descubridores.