Una pareja celebra el banquete preparado para su boda para no perder lo pagado por la celebración, a pesar de que ambos decidieron no llevar a cabo el enlace
16 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Sin protagonistas Todo estaba listo ayer en el Parador de Baiona para que ese marco incomparable fuese el escenario de otra de las grandes bodas que sin parar se celebran allí, al borde de la bahía de la villa real. Y todo siguió según el guión habitual. Bueno, todo, todo, no. Hubo papatoria, habitaciones reservadas (por cierto, todas con las que cuenta el Conde de Gondomar), invitados, música, regalos... pero faltó alguna cosilla: los novios y la boda, casi nada. Y es que en esta época hay que encargar el local de celebración con tanta antelación que casi la pareja no se conoce entre sí. Y algo así es lo que les debió ocurrir a los citados ante el cura de ayer, que una semana antes del enlace decidieron que no eran compatibles entre sí y que lo del amor eterno en su caso hacía aguas. Vuelta atrás imposible Una vez que los contrayentes frustrados decidieron que el sí quiero no era lo suyo, comenzaron a desandar el camino del bodorrio comenzado hacía meses. Pero el Parador, donde conseguir habitaciones y comedor en esta época es más difícil que le toque a uno la primitiva, dijo que con tan poco tiempo lo de anular todo nones, porque se quedaría compuesto, sin novios y sin otros clientes. Así que como había que pagar el sarao la pareja decidió rentabilizarlo y hacer el fiestón, pero sin boda. Como soy muy discreto no revelaré el nombre de los ex novios. Así que pongan la antena y sintonicen radio macuto .