Borja Núñez: «Fuimos a machete a por el oro después de fallar en semifinales»

M. V. F. VIGO / LA VOZ

VIGO

Borja Núñéz, con la medalla conquistada en el Mundial de remo.
Borja Núñéz, con la medalla conquistada en el Mundial de remo.

El tudense formó parte del bote que ganó el Mundial en cuatro sin timonel

11 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El remero Borja Núñez (Tui, 2008) se ha vuelto con el oro colgado al cuello de su primera competición internacional. Junto con sus compañeros andaluces Juan Jesús Ortega, Robert Privistirescu y Manuel Cruz, logró el título mundial sub-19 en el cuatro sin timonel el pasado fin de semana. Todavía le cuesta asimilar el éxito, pero está seguro de que hay bote para rato y de que esta medalla les dará alas para afrontar nuevos retos.

—¿Contemplaban un resultado como este antes del Mundial?

—Confiábamos plenamente en el equipo y estábamos seguros de que algo íbamos a sacar. Aunque eso no te asegura nada, veíamos que estábamos dando buenos parciales y trabajando bien, formando un equipo bastante centrado.

—¿Cómo se forma este bote?

—Después de sacar resultados en el Campeonato de España, estuvimos concentrados en Sevilla los preseleccionados, que hicimos una prueba interna de clasificación. Hicimos pruebas con diferentes tripulaciones en los barcos y a nosotros, desde el principio, nos juntaron a los mismos cuatro que acudimos al Mundial. Fuimos haciendo distintas tiradas y cambiando posiciones hasta que llegamos a la mejor opción. A partir de ahí, estuvimos un mes y veinte días concentrados y preparándonos.

—Ya en competición, comenzaron bien, tuvieron un mal día y se repusieron en la final.

—Sí. El primer día tuvimos el mejor tiempo de todas las eliminatorias, teniendo la regata bastante controlada. Pasamos a semis directamente y ahí no nos salieron las cosas bien, aunque sabíamos que lo importante era clasificar. Teníamos claro que ese no era nuestro resultado y que había que ir a la final con la mentalidad de ganar. Ese día hablamos entre nosotros y con nuestro entrenador, sin buscar culpas y sabiendo lo que había hecho cada uno, para ver qué había pasado y que no se repitiera. Sabíamos que no iba a volver a pasar. Estuvimos enfocados, fuimos a por el oro a machete. Sabíamos que nadie lo iba a querer más que nosotros.

—¿Qué rival les hacía tener más la mosca detrás de la oreja?

—Gran Bretaña y Nueva Zelanda, que ganaron las semis. Pero luego había otros que no sabíamos se habían guardado algo y todavía podían dar más de lo que habían dado.

—Una vez logrado, ¿cómo se siente uno siendo campeón del mundo?

—Es raro. En el momento, no lo asimilas, estás allí y parece un sueño. Hay fotos en las que se ve cómo nos echamos las manos a la cabeza, no lo procesábamos. Con el paso de los días, le vas dando más importancia y te lo vas creyendo más.

—¿Cuándo empezó a ser una opción real para usted estar en la selección española?

—Tuve una concentración en Semana Santa en la que no conseguí plaza para el Europeo. Pero en el momento en que llegué a casa, sabía que eso no me iba a volver a pasar, que iba a dar todo de mí para estar en otra competición internacional, y ya con el ojo puesto en el Mundial todo el rato. Los entrenadores también me dijeron que no me desanimara, que si seguía trabajando, las cosas iban a llegar. Y tuvieron razón: llegaron de la mejor manera.

—¿Qué objetivos se marca a partir de ahora?

—Ahora dejo la categoría juvenil y paso a sub-23. Haber sido campeón del mundo es un aliciente gigante, sabes que lo has podido conseguir y que el trabajo funciona. En lo que pienso ahora mismo es en ir con todo a por la categoría sub-23. Y creo que este bote puede tener mucha proyección de futuro.

—Comenzó con diez años. ¿Siempre tuvo mentalidad competitiva?

—Empecé gracias a mi hermano y me enamoré de este deporte. Es verdad que de pequeño no vas a competiciones y entrenas por mantener la forma y gastar energía. Luego, una vez que empiezas a competir, la cosa cambia. Ves lo que es de verdad el deporte, con sus cosas buenas y malas, la disciplina y los sacrificios, que es lo que de verdad importa y lo que hace especial al remo.