La viguesa es la primera gallega en el top-50 mundial de squash
27 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.«No sé por qué, pero desde que empecé en el circuito, tenía el número 50 en la cabeza, llegar al top-50 del mundo». Son palabras de la jugadora viguesa de squash Marta Domínguez y las pronuncia cuando ha conseguido esa aspiración que parecía lejana hasta hace no mucho. El triunfo en el torneo ECP OPEN São Paulo le ha permitido escalar hasta el puesto 49. «Es un objetivo cumplido, pero no quiere decir que esté ya para retirarme ni mucho menos», advierte la primera gallega en llegar a este ránking en categoría femenina.
Porque al mismo tiempo que celebra este logro, tiene claro que no ha tocado techo y tampoco quiere ponérselo. «Una vez llegas un objetivo, hay que pensar en el siguiente. Ahora, sería el número 40, seguir subiendo y pasar otros diez puestos», dice. Pero más que en posiciones, prefiere pensar en «seguir haciéndolo bien y sumar puntos», lo que le dará «la oportunidad de poder ir a los Juegos de Los Ángeles». «No es algo en lo que piense diariamente, estoy más centrada en hacer bien las cosas a corto plazo», comenta.
En esa línea está la gira de torneos en Brasil, pues tras el que acaba de ganar vendrán otros dos. «Me pongo objetivos pequeños, cada torneo y cada competición. Me veo bien, con mucha confianza y eso se ve en la pista, cuando confías en todo el trabajo que estás haciendo», desgrana. Las recetas de su éxito están claras: «Sé que mi trabajo diario, mi esfuerzo, mi compromiso y mi sacrificio me van a llevar a tener una buena posición para clasificarme para los Juegos», plantea.
Esta escalada al número 49 del ránking mundial es fruto del «trabajo de muchos meses», porque aunque este torneo le haya dado el empujón definitivo, hay muchas más citas que han sumado para que se haya podido situar donde está ahora. «Con este subí siete posiciones, pero ya hice muy buen resultado en el Mundial, pasando la primera ronda y metiéndome entre las 32 mejores, lo cual también me dio muchos puntos», repasa. Previamente, en Hamburgo, se plantó en sus primeros cuartos de final de un evento bronce, «un torneo muy grande».
No oculta Domínguez que este top-50 era el objetivo que se había fijado para la temporada e iba al torneo de São Paulo sabiendo que si lo ganaba, lo conseguiría. «Partía entre las favoritas y eso también es una presión añadida que me costó gestionar», admite. Además, se juntaron otras circunstancias que aumentaron la complejidad. «Era el primer torneo aquí, con el cambio horario y el jet lag. Además, hay mucho tráfico e ir al club en São Paulo no siempre era fácil. Se junta eso con la presión de ser favorita y me pesó bastante», reconoce. De hecho, constata que todos los partidos fueron muy igualados desde la primera ronda, octavos. «Jugué cuatro partidos e imagínate lo igualada que fue la final, que iba perdiendo 2-0 y en el tercer juego, mi rival tuvo cuatro bolas de partido», cuenta.
La viguesa admite que ni siquiera sabe muy bien decir cómo sacó adelante esa situación hasta acabar remontando el partido (2-3) y llevándose el título. «Las victorias así saben todavía mejor. Las demás también vienen aquí a ganar y tienen un nivel muy alto», afirma. Ella se veía ante una buena oportunidad y no oculta su nivel de squash «no siempre fue el mejor» y los partidos fueron muy ajustados.
Ahora, considera que este triunfo le da confianza para los dos torneos que vienen, y también aprendizaje. Al respecto, lanza una reflexión. «Se dice que se aprende de las derrotas, pero cuando ganas también aprendes. Este torneo me va a servir para quitarme la presión, los nervios y jugar más tranquila», apunta. Esa es una de las metas que se marca a futuro, «jugar más tranquila», sabiendo que puede «ganar a todas», que tiene ese nivel y ya lo ha demostrado en la cita anterior.
Mundial universitario
Tras el torneo que acaba de ganar, Marta Domínguez comienza este miércoles el de Curitiba y cerrará la gira con la cita de Brasilia. Retornará a España el 9 de junio, pero será una visita fugaz a casa. «Estaré un día, el 10, y el 11 tengo que viajar a Francia para los playoff de la liga francesa con mi equipo, el Valence», avanza. Luego, sí que vendrán unas vacaciones desde el 15 hasta el 1 de julio, cuando comenzará a preparar un nuevo desafío marcado en rojo: el Mundial Universitario en el que se impuso hace dos años: «Me gustaría revalidar ese título».
Así, julio será un mes de entrenar duro para llegar en las mejores condiciones para este evento, programado para principios de agosto. Será el inicio de la próxima temporada, que afronta con la ambición de seguir creciendo y dar continuidad a lo que ha hecho en los últimos meses.
Su equipo y su club, fundamentales: «Me dan vida»
En el mes de junio del año pasado, Marta Domínguez cambió a su equipo de trabajo y eso le sirvió para crecer como deportista, algo que se está viendo reflejado en los resultados que cosecha. «Se ha notado mucho, la temporada ha sido buenísima», celebra la viguesa.
Y eso que tuvo «muy mala suerte con una lesión, un edema óseo en el pie» que le perjudicó mucho entre septiembre y diciembre. «Quitando esos meses, que fueron un sufrimiento, las cosas fueron muy bien. También creo que haber pasado por eso hace ahora más especial haber ganado, porque lo pasamos muy mal, tanto yo como ellos; el día a día fue muy duro», se sincera. Y admite también que, aunque ella confiaba lo suficiente en su equipo y no necesitaba ningún resultado que lo refrendara, sí que ayudó. «No tenía ninguna duda de que había hecho una elección correcta, pero esto aún la refuerza más», expone.
Además, tampoco oculta que en su momento no fue una determinación fácil, teniendo en cuenta que llevaba mucho tiempo con su anterior equipo. «Las victorias lo refuerzan. Estoy muy agradecida a Damián, Juan y Patxi, que es el preparador físico que tengo desde junio», recalca. Domínguez reivindica la labor de todos estos colaboradores estrechos que tienen tanta importancia en su preparación. «Su trabajo, su esfuerzo y todo lo que hacen por mí se ve reflejado en los últimos resultados y en esta posición 49 del mundo, que para mí es lo más grande y me alegro mucho de poder compartirlo con ellos. Les agradezco de corazón todo lo que han hecho por mí», subraya.
Tampoco se olvida de su club, el Rías Baixas, otro pilar clave para ella. «No cambiaría nada. Necesito estar ahí, vivir allí. En cuanto acaben estas tres semanas, necesito volver allí unos días para coger energía, estar cerca de mi familia, de mis amigos, de la gente del club, de ellos como equipo», desgrana.
Va más allá y señala que el tiempo que comparte con ellos «es esencial» y le «da vida para poder seguir jugando». «Si no, no sería así de feliz y creo que tampoco conseguiría estos resultados. Les agradezco las facilidades en el día a día para seguir disfrutando también de mi vida personal, que es importante para rendir en la profesional».