Más de 200 alumnos aprenden a reanimar a una persona por infarto o que se asfixia por un atragantamiento
21 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Salvó la vida a un vecino que se atragantó con un trozo de churrasco y que se estaba asfixiando. Raúl es un alumno del IES A Guía que aprendió primeros auxilios en el instituto vigués y los puso en práctica en una comida familiar veraniega con sus vecinos, insistiendo en una maniobra para que el marido de su vecina expulsase el trozo de carne que le impedía respirar. El amigo de la familia se puso morado y perdió el conocimiento. «Recordé lo que había aprendido un día en clase y practiqué la maniobra siguiendo las instrucciones que me daban mientras llegaba la ambulancia», recuerda.
Cualquier persona puede ser testigo de una parada cardiorespiratoria. En Europa, cerca de 400.000 personas sufren cada año un infarto súbito. En la mayoría de las ocasiones en presencia de otras personas, y solo en uno de cada cinco casos se inician maniobras de reanimación cardio pulmonar (RCP) porque la mayoría las desconoce. Pero iniciadas de forma precoz por los testigos, aumentan la supervivencia y disminuyen el riesgo de padecer secuelas graves.
Los alumnos del ciclo superior de Acondicionamiento Físico del IES A Guía impartieron un taller teórico práctico de primeros auxilios a más de 200 compañeros de la ESO, Bachillerato y FP. Debido a que el futuro profesional de estos alumnos se enmarca dentro del campo de la actividad física, se hace totalmente necesario que dominen estás técnicas y por ello cursan un módulo especifico de primeros auxilios. En esta ocasión sus conocimientos han servido para formar a los más pequeños
El taller consistió en un circuito de 14 estaciones en donde todos aprenderán diferentes técnicas y protocolos. Las semanas previas los alumnos recibieron una clase teórica de dos horas que fue el preámbulo a este taller práctico
Descubrieron cómo actuar ante una parada cardiorespiratoria, cómo resolver un atragantamiento, cómo colocar a una persona inconsciente en posición lateral de seguridad y cómo efectuar la llamada a los servicios de emergencia. También aprendieron para qué sirve un DEA (desfibrilador) y cómo utilizarlo, o cómo identificar y reaccionar ante una crisis epiléptica, entre otras cosas.
Según la docente Olga Cabaleiro, «esta experiencia ya se ha puesto en práctica en otras ocasiones y ha sido muy gratificante, tanto para los alumnos de primaria como para los de la ESO, Bachillerato y FP, que han conseguido interiorizar la importancia de los primeros auxilios y de su aprendizaje, como para los del ciclo superior, que han puesto en práctica lo aprendido en el aula y han disfrutado transmitiendo sus conocimientos a los más pequeños».
Hace más de 20 años que forman al alumnado en primeros auxilios. Cuando se ha presentado la ocasión, varios han conseguido resolver con éxito atragantamientos y paradas cardiorespiratorias.
Hay varias razones fundamentales por las que se considera que los colegios e institutos son lugares adecuados para el aprendizaje de técnicas de reanimación. En primer lugar, porque el 100 % de la población pasa por el sistema educativo. Existen estudios que demuestran que a partir de los trece años se dispone de la suficiente capacidad física para practicaar maniobras de resucitación y de la madurez mental necesaria para comprender la importancia de una situación de parada cardíaca. Interiorizar la importancia de estos conceptos durante la infancia o la adolescencia resulta mucho más fácil que hacerlo en la edad adulta, en donde aparecen miedos y dudas . Los jóvenes tienen una enorme capacidad para cambiar el comportamiento de los adultos, por lo que si un niño descubre la reanimación en la escuela, posiblemente lo comente con su familia y amigos, aumentando el interés de todos por estos programas esenciales para salvar vidas.
¿Cuándo deberían los niños aprender estas técnicas? La Organización Mundial de la Salud lanzó hace años una campaña llamada Kids save lives, que aconsejaba la implementación en los centros escolares de desfibriladores externos. A Guia dispone de uno hace más de 10 años. Hay experiencias que demuestran que a partir de los 6 años los niños son capaces reconocer una emergencia, alertar a los servicios sanitarios y realizar maniobras básicas.