«Mi Seat 132 con salpicadero de madera tiene 51 años, lo mantengo yo y va como un tiro»
VIGO
Un empleado del control de calidad de Stellantis disfruta a diario, para ir a trabajar, de un coche de los años 70 similar al que conducía Adolfo Suárez cuando era presidente de España
18 feb 2026 . Actualizado a las 02:02 h.Va a trabajar a la fábrica de automóviles de Vigo con un modelo muy viejo. Adolfo Suárez tuvo un coche similar cuando era presidente del Gobierno, un Seat 132 de lujo. El vehículo de Luis Bermúdez, con salpicadero de madera de nogal, ha superado el medio siglo de vida y va como una seda. Bermúdez es un empleado de la automoción que trabaja en control de calidad en Stellantis. Se siente muy orgulloso de lo que en Italia se llamaba la machina. Él precisa: «Mi coche va muy bien de mecánica y ha cumplido 51 años. Está inscrito como vehiculo normal porque registrarlo como histórico tiene muchas limitaciones, entre ellas la de uso: no se puede conducir más de 96 días al año». Además, «existe una leyenda negra entre los propietarios de este modelo y es que Patrimonio del Estado te lo puede incautar si llega el momento porque hay muy pocos en circulación».
El Seat 132 fue el buque insignia de la filial de Fiat en España. Se fabricaba en Barcelona y tuvo mucho éxito como un coche de referencia entre la alta burguesía de la transición, aquella que hizo posible la democracia en el país. El vehículo lo empezó a fabricar Fiat en Italia en 1972 y estuvo con este modelo hasta 1981, año en que fue sustituido por una versión actualizada con otro nombre, el Argenta, que se ensambló desde 1981 hasta 1985. En España empezó a producirse en 1972 y se mantuvo hasta 1981 con la marca Seat. El conductor más famoso de un Seat 132 de lujo tenía un modelo blindado y tipo limusina. Suárez lo utilizaba para veranear en Galicia y también para viajes oficiales.
Piezas de Italia
Cuando el coche aparece en el aparcamiento de Alcabre, Bermúdez abre un maletero que tiene lleno de enseres de ir de un sitio para otro llevando sus pertenencias, ya que tiene una segunda residencia en Ribeira. Genera tanta expectación que se le acercan amantes de los clásicos de los años 70 para comentar el modelo. Luis muestra la matrícula, una PO con la letra E, que acredita su antigüedad. Invita a pasar dentro y los sillones son mullidos. «Los asientos eran los mismos que los del Seat 130, que no llegó a fabricarse en España porque resultaba muy caro». El modelo diésel, que era el que tenía su padre, valía 709.806 pesetas. Se enamoró de ese coche y en cuanto pudo se compró uno. El de gasolina era un poco más barato: 612.000 pesetas. Fue ese el que se compró el trabajador de Stellantis. «Lo malo es que gasta mucho, unos 16 litros por ciudad». Por carretera consume un poco menos. Ha viajado hasta Lugo con él. Aunque no corre tanto como los modelos actuales, la velocidad es muy aceptable porque está equipado con 107 caballos de potencia para mover un motor de 1.800 centímetros cúbicos.
El modelo fue muy innovador en su época: se pilotaba con un volante regulable y tenía dos aceleradores, uno de ellos de mano. «Tiene cinco marchas, cuando lo normal entonces es que los coches tuviesen cuatro», explica. Recuerda Bermúdez que la mecánica del coche iba tan bien que cogió el de su padre para ir a Madrid. «Se estropearon la segunda y la cuarta marcha, iba cambiando con las otras y llegué hasta la capital de España».
Pero poseer un vehículo tan antiguo ofrece algunos contratiempos importantes. «Le hago buen mantenimiento con un amigo y no da problemas, pero lo malo es cuando falta una pieza. Hace cinco años me falló un alternador y en España no había porque quedan pocos coches de este modelo y los que rodaban se fueron despiezando para recambios de otros, como el Seat 1430, que se utilizaba mucho en ralis. Me tuvieron que traer la pieza de Italia, de la Fiat». Aboga por la conservación de estos coches «ya que forman parte de la historia de España y cada vez en las ITV ponen más trabas para que las inspecciones salgan favorables. Y hay que resaltar el mérito que tienen coches que se fabricaban para durar muchos años.