Duermen en Castrelos para comprar las entradas de Derulo

Aroa Pombo VIGO / LA VOZ

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Aroa Pombo

Admiradores del artista estadounidense acampan en el parque de Castrelos de Vigo para asegurar su entrada

24 jul 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Tiendas de campaña, sombrillas y sillas de playa esperaban ayer a las 9.00 horas a que la taquilla para la venta de entradas para el concierto de Jason Derulo del 3 de agosto abriese la ventanilla. Las primeras en conseguir su pase son Diley y Ana, de 23 años. «Llevamos aquí desde las cuatro de la tarde de ayer», expresan.

Les siguen Gabriel y Nicolás, de 21, que también pasaron la noche en el parque, pero pudieron evitar la tarde: «Nosotros hicimos el relevo a las 21.30». Aseguran que la mayor parte de la gente fue llegando de madrugada y que el día del concierto vendrán antes, «pero no con tanta antelación». En la platea de Castrelos pueden entrar 5.000 personas, que pagan 15 euros por su entrada; en la grada, es gratuito.

«Es el artista más grande de los que vienen a Castrelos este verano, así que hay expectativas», manifiesta Gabriel sentado en su silla de playa. Aixa, de 16 años, que espera acompañada de su padre, menciona con ilusión una canción que no puede faltar: Love not war. Será el regalo que el cantante le haga el día de su cumpleaños: «Quería coger las entradas presenciales para asegurarlas y venir a celebrarlo con mis amigas», señala con una tímida sonrisa.

Solo quienes van presencialmente la tienen garantizada. Salen 4.000 por esa vía y otras mil online, pero se agotan en minutos, y obtener el tique es prácticamente aleatorio.

Pasadas las 9.00 horas, el piar de pequeños pájaros se entremezcla ya con conversaciones algo más animadas, fruto de la energía del momento. Aún quedan mantas, ropa de abrigo y alguna que otra tienda de campaña montada como vestigio de la noche, mientras que la mayoría espera con ansias una entrada para ver al artista por primera vez. «Llevamos varios días viendo muchos vídeos de él y de sus conciertos», afirman entusiasmados aquellos que aún permanecen en la cola. La emoción y el ansia se palpa en un ambiente que augura una gran expectación para el recital.