Vecinos y comerciantes reclaman brigadas de limpieza de las fachadas como las de antaño
10 mar 2021 . Actualizado a las 18:58 h.Una diana con el nombre de Vox está coronada por un tiburón en una fachada de O Berbés. «Hay mucho artista», ironiza el empresario Ismael García, que tiene la oficina de su empresa y su casa en el Casco Vello. Los vecinos, comerciantes y hosteleros de la zona histórica están hartos de las pintadas y la falta de limpieza y piden medidas.
El portavoz de la Asociación de Vecinos del Casco Vello, Fiz Axeitos, afirma: «Da igual por donde vaias. Está cheo. Hai zonas moi castigadas como O Berbés». Considera «impresentable» que edificios catalogados estén llenos de firmas, dibujos mal hechos y eslóganes. Muchos de ellos ni siquiera son alusiones de presuntos antisistema.
La asociación asegura que las sanciones corresponden al Concello y que no es labor de la entidad vecinal denunciar, sino llamar la atención sobre lo que está ocurriendo. El fenómeno de las pintadas no es exclusivo de ese barrio, pero ahí se hace más patente, porque se afean construcciones históricas que se están intentando recuperar en un entorno arquitectónico más amigable.
La agrupación vecinal recuerda que en la época en que Santiago Domínguez era teniente de alcalde y responsable del casco histórico había brigadas de limpieza que cuidaban de que no hubiese pinturas en las paredes. Incluso surgieron empresas especializadas en tratar las fachadas de los edificios para que se pudiese llevar a cabo el borrado de forma rápida, sin dañar la piedra al rascar la pintura. Pero desde hace años esas brigadas han desaparecido. Los residentes creen que deberían regresar y «dar empleo que tanta falta hace», apostilla la empresaria Andrea Soutullo, que lleva seis años al frente de una cafetería en la zona histórica.
Los vecinos señalan también que hay toldos de locales que incumplen las normativas y que perjudican el entorno. Se supone que, con la entrada en vigor de la nueva normativa sobre terrazas, se van a corregir estos problemas. De hecho, antaño se levantaron instalaciones porque tenían anclajes indebidos.
El zócalo urbano del Casco Vello no solo se ve manchado por las pinturas multicolores de los malos aficionados a los grafitis sino que, a veces, hay lugares de la parte histórica, como la plaza de Peñasco, que parecen la selva de Tarzán porque cuelgan cables de conducciones eléctricas y telefónicas que van de lado a lado de la plaza o de la calle como si fueran lianas. El arquitecto técnico Manuel Cuquejo asegura: «Estoy harto de advertir al Ayuntamiento de los cables y no hacen caso». Relata que en las construcciones y rehabilitaciones que él lleva a cabo en la zona histórica procura respetar las fachadas y enterrar el cableado, como se hace en otros barrios. Pero ante la proliferación de compañías de telefonía algunos técnicos optan por el camino más fácil y dejan los tendidos en suspensión, a veces tan bajos que casi no pueda pasar bajo ellos el trono de la procesión del Cristo
El portavoz de la nueva Asociación de Hosteleros y Comerciantes del Casco Vello, Juanjo Figueroa, señala que «lo de las pintadas es un drama. Es una pena» y recalca que «es necesario que el patrimonio se cuide»
Visitar la zona histórica es toparse de bruces con un entorno muy notable de arquitectura y alta gastronomía. Ahora solo hace falta que se limpie un poco más.