El vigués Riveiro rompe el hielo

Es el técnico del Inter Turku en la liga finlandesa que acaba de comenzar


vigo

El fútbol finlandés sigue ganando adeptos en el país de las auroras boreales. Después de la milagrosa clasificación de su selección para una Eurocopa que debería estar jugándose este mismo mes de julio, el país nórdico acaba de retomar el pulso a su liga doméstica. Una liga modesta pero que «sigue creciendo» según comenta el premiado como mejor entrenador del campeonato pasado. Es un vigués y está empezando su sexta temporada allí. En todas ha ido creciendo peldaño a peldaño. José Riveiro (Vigo, 1975) es el entrenador del Inter Turku finlandés. Ya lleva más de un lustro aprendiendo el oficio en un país que vibra más con un stick de hockey sobre hielo que con una pelota. Aunque las cosas, insiste, están cambiando.

El vigués llegó a la ciudad de Honka en 2014 de la mano del clan redondelano formado por Caloi, Couñago y Yerai. Riveiro quedó prendando de un país en el que hoy se siente «reconocido y valorado». Después de la aventura allí como segundo entrenador pasó con el mismo rol por el PK 35 y por la capital, Helsinki. Allí adquirió «más responsabilidades que las de un técnico asistente al uso» en el histórico HJK, tal y como reconoció en una entrevista anterior a La Voz.

Esta nueva edición de la liga finlandesa que acaba de comenzar a principios de julio llegará con cambios. En el país acostumbran a jugar de abril a octubre, aprovechando al máximo las horas de luz del verano que, según cuenta el míster vigués, «dura poco». «Suele haber dos o tres semanas de mucho calor. Mucho calor es entre 26 y 28 grados y ahora estamos con esos días muy gallegos, muy grises. El frío llega pronto», explica. En la ciudad de Turku —la tercera más grande del país— ha podido gozar de un equipo pensado para mirar a Europa casi cada año. Este es uno de los alicientes añadidos con los que juegan. La Europa League «llama la atención» a los locales porque es un escaparate importante. En una liga menor como la finlandesa «valoran mucho el poder tener al menos una o dos rondas en partidos europeos». También el derbi contra el TPS de Turku supone otro impulso. En el país báltico, más acostumbrados al deporte en un pabellón que al olor a césped de los estadios, el fútbol se vive con más pasión en los derbis. Además de los encuentros de máxima rivalidad conciudadana como el que vivirá Riveiro, el auge de su selección nacional tiene parte de culpa. «Es un deporte que poco a poco va cogiendo importancia en el país. Además, la clasificación de la selección para el europeo le dio un impulso. «Nuestra liga es modesta pero con un crecimiento constante», apunta el técnico vigués. El pase a la competición europea de selecciones de los ‘búhos reales' se celebró por todo lo alto en el gélido país. En un combinado sin grandes nombres —la estrella es el veterano delantero del Norwich inglés Teemu Pukki— lograron la clasificación en un grupo con Italia, Grecia o Bosnia.

A Riveiro, los años allí le han permitido acostumbrarse a una rutina que le mantiene conectado y concentrado en su trabajo, sin casi tiempo para sentir la morriña. «Tenemos un bebé y las restricciones le afectan más a mi mujer que sí solía viajar a casa. Yo voy de un partido a otro y no suelo pensar cuánto me falta para volver a casa y lo llevo bien». En un año en el que se comprime todo debido a la pandemia, José Riveiro deja entrever que puede ser su última campaña en busca de nuevos retos. «He tenido mucha suerte. Cada año he conseguido un poco más. Termino contrato pero todavía no hay nada claro». Lo que llegó como una oportunidad en un destino exótico ha acabado siendo como una segunda casa. Es allí donde ha evolucionado como para soñar con dar el salto.

Un calendario comprimido y protocolos covid en la vuelta del fútbol en Finlandia

La máxima preocupación de José Riveiro en esta reacomodada Veikkausliiga es la concentración de encuentros en un calendario comprimido. «La liga acabará en noviembre, en octubre tenemos la final de Copa y en agosto competición europea», recita de carrerilla el gallego. El protocolo del coronavirus también ha marcado la nueva realidad a la que ha tenido que hacer frent el equipo técnico del gallego. «No podemos compartir vestuarios y la convivencia cambia. Llevamos cinco semanas entrenando todos juntos aunque en los estadios ya hay un 60% del aforo». Los equipos están obligados a cubrir un formulario de sintomatología antes de cada encuentro «Una plataforma donde cada uno dice si tiene algún tipo de síntoma. La liga obliga a tomarte la temperatura corporal». Y en los estadios dividen a los equipos, intentando «limitar las interacciones entre equipos». En el país no se vivió un confinamiento como tal ya que en Finlandia, al igual que otro países nórdicos, se optó por recomendar cómo actuar dado el carácter de la población del norte de Europa. «La distancia social ya la mantienen per se. No hay una relación tan directa con la gente con la que trabajas, a nivel de tocarse, abrazarse o hablar muy cerca. Les gusta mucho tener su intimidad», dice. Lo que parece que no cambiará será la alegría de los goles: «No mencionaron que no nos abracemos e

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