La terraza de Marisa, un antiestrés natural

El local La Vela, en la playa viguesa de Los Olmos, es el «afterwork» ideal para miles de vigueses


vigo / la voz

La vida se compone de pequeños placeres que hacen a los seres humanos personas más felices. Cada uno tiene su receta propia de antiestrés natural, pero hay una que casi nunca falla: las terrazas. Menos en verano. En las Rías Baixas, como en el Mediterráneo, funciona la costumbre de celebrar las alegrías y las penas al salir del trabajo.

Entre junio y septiembre, el cuerpo pide salir de casa. Mejor, incluso, si es un lugar con vistas y la frescura de la brisa marina. Ante este capricho generalizado, la terraza de La Vela es una de las opciones más demandadas. El local, abierto en Alcabre desde 1981, se abarrota de gente en la época estival. Resulta muy difícil encontrar mesa libre a última hora de la tarde, cuando llega el afterwork y la gente se retira de los arenales.

La dueña de La Vela es Marisa Prado López. Junto a su marido, abrió el local hace casi cuatro décadas. En su inauguración, en el año 1981, ocupaba el lugar y el espacio que ahora se emplea para la coctelería. En la balconada ya disponían de mesas y sillas, a modo de terraza. No se imaginaban entonces que su ubicación privilegiada acabaría siendo objeto de deseo. En la parte de atrás, donde ahora se levanta el establecimiento principal, Marisa y su marido alquilaban el espacio para que la gente pudiese acampar.

Entre el año 1989 y el 1998, el matrimonio arrendó el establecimiento a un grupo de jóvenes que practicaban vela en una época en que había comenzado la fiebre por este deporte en la ría de Vigo. Fue así como se bautizó a esta terraza situada sobre la playa de Los Olmos. Cuando Marisa la recuperó, a finales de los años noventa, decidió mantener esta denominación. «La verdad, no me acuerdo de cómo se llamaba al principio», se ríe al tiempo que confiesa que lo de La Vela, sencillamente, le convenció. «La cerilla... o algo así, creo recordar», divaga.

Prado agradece haber recuperado su negocio en el año 1998. «Vivimos el final de la movida de los noventa en Samil, fueron unos años muy interesantes». La hostelera recuerda con cariño el resto de locales de la zona: El Camaleón, Public, Gaseosa, Código de Barras... Echa en falta la vida que brindaba la fiesta de esos años a la zona del principal arenal vigués. «A los locales de Samil les hace falta movida», considera la dueña. A pesar de esto, «resistiremos», se conjura aludiendo a la melodía en boga del Dúo Dinámico.

Lo cierto es que cuarenta años más tarde, y a pesar de los controles de alcoholemia que han restringido las consumiciones nocturnas en Samil, a La Vela le va de lujo. Entre todas sus cualidades, Marisa Prado tiene claro que su atractivo fundamental son las vistas, la panorámica de la ría de Vigo, las islas Cíes y también O Morrazo, en frente. «Puedes tomarte una cerveza en cualquier sitio, porque su sabor es el mismo, pero el paisaje de este local es espectacular», subraya con orgullo. Y no se queda corta.

A La Vela le basta la temporada de verano para subsistir. «Abrir desde junio hasta septiembre compensa todo el año», dice la dueña. A pesar de que la tradición dicta que el arenal de Samil y los próximos son altamente frecuentados en verano por visitantes de Ourense, del resto de España y del norte de Portugal, la mujer destaca que su cliente principal «es de Vigo y es muy fiel». Ello explicaría que en los meses ajenos a la temporada alta haya un volumen considerable de clientela ocupando las mesas. «El único que decide el nivel de ocupación es el tiempo», apunta Prado.

En los últimos veranos, el local ha llegado a desplegar hasta ochenta mesas para sus clientes. Este año, por la situación generada con el coronavirus, solamente cuentan con treinta. Por el momento. En este sentido, otra de las restricciones que les ha causado la alarma sanitaria es la planificación de actuaciones musicales y teatrales. «Estamos organizándolas sobre la marcha», confiesa la propietaria para referirse a que este verano habrá algún tipo de espectáculo.

En pasadas temporadas fueron Enrique San Francisco o Sergio Pazos algunos de los que se dejaron ver por ahí. «Otros artistas que no fallan nunca son Cándido Pazó o Avelino González», destaca Prado. A pesar de que en La Vela se han organizado actuaciones de artistas de proyección nacional, los favoritos de la dueña son «los pequeños grupos de Vigo». Y no es para menos, porque el local es un símbolo de la ciudad.

1981

La terraza La Vela, ubicada en el número 18 de la avenida de Samil, fue escenario de las últimas peripecias de la movida de los años noventa.

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