La confesión del parricida de Sárdoma rebaja la petición de pena a 11,5 años

La Fiscalía valora que Alonso reconoció el crimen sin que hubiera sospechas contra él


VIGO / LA VOZ

Manuel Alonso confesó a la Policía Nacional el asesinato de su padre y las cábalas que manejó para intentar despistar a los investigadores. Todo, según la Fiscalía y los agentes, siendo plenamente consciente de sus acciones. Ocurrió el 27 de diciembre del 2018 en Vigo, concretamente en la parroquia de Sárdoma. Lo mató a golpes y ahora afronta una condena de 11 años y seis meses de cárcel. La Fiscalía valora el atenuante de confesión, y desvela que Alonso, ya el 10 de enero de 2019, durante el registro judicial realizando en la finca y en el domicilio de su padre, sin que existieran todavía sospechas contra él, reconoció de forma espontánea ante agentes de la Policía Nacional y ante la Letrada de la Administración de Justicia haber causado la muerte de su padre».

La reconstrucción del parricidio sitúa a Manuel Alonso, sobre las 6.45 horas del día 27 de diciembre, encontrándose con su padre en la finca común que compartían las viviendas de ambos. «Se dirigió hacia él portando un objeto contuso-contundente y lo golpeó con fuerza varias veces en la cabeza. Le propinó dichos golpes a su padre con intención y con plena conciencia de acabar con su vida o, en cualquier caso, asumiendo y aceptando cualesquiera resultados que se derivasen de su acción, incluida la muerte de su padre». Lo siguiente fue arrastrar «el cuerpo a un cobertizo que se encontraba dentro de la misma finca, abandonándolo allí siendo consciente de que en dicho lugar no podría ser visto ni auxiliado por terceras personas, marchándose tras ello del domicilio para dirigirse a su puesto de trabajo, donde desarrolló su jornada habitual».

La víctima falleció a consecuencia de un shock traumático, traumatismo cráneo encefálico abierto y facial múltiple, siendo las lesiones sufridas mortales de necesidad. «El cadáver permaneció varios días en el citado cobertizo, donde el acusado lo amortajó atándolo de pies y manos con un cinturón y cinta carrocera y lo cubrió con distintas telas y dos bolsas plásticas, una por la parte superior del cuerpo y la otra desde los pies hasta las rodillas». De este modo, añade la Fiscalía, «tras colocar el cadáver en una carretilla, sobre las 7.00 horas del día 30 de diciembre de 2018 y con la intención de dificultar el hallazgo y localización del cadáver, lo trasladó desde su vivienda hasta una finca forestal situada en Camiño Pontillón, en Sárdoma, donde lo depositó y lo cubrió con ramas de arbustos y cañas que recogió en los alrededores».

Pistas falsas

El cadáver permaneció oculto en dicho lugar hasta que fue localizado el 7 de enero del 2019. Lo siguiente fue jugar al despiste con los investigadores, familiares y amigos. Se hizo la víctima y abrazó la hipótesis del robo para justificar la localización de su padre muerto. «Perdió la cabeza, iba con 10.000 o 15.000 euros», aseguró a La Voz en el mismo perímetro de su casa. Nada era verdad. Y a el día 10, presionado por la elevada presencia policial en su propio domicilio y el sentimiento de culpa, confesó los hechos. La Fiscalía, al calificar el asunto, valora también el agravante de parentesco y el atenuante de alteración psíquica. Ahora tendrá que sentarse en el banquillo de los acusados para responder por un delito de homicidio (artículo 138.1 del Código Penal).

Mientras, Manuel Alonso permanece en prisión provisional por estos hechos desde el 14 de enero de 2019 por decisión del Juzgado de Instrucción número 8 de Vigo. La Fiscalía solicita también que siga en prisión, al menos, hasta la celebración del juicio.

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