El Coruxo suma un empate de mérito ante el líder

m.v.f. VIGO

VIGO

XOAN CARLOS GIL

Los de O Vao, que merecieron más, ceden la cuarta plaza de la clasificación

17 feb 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

?Alberto, Aitor Aspas, Pablo Crespo, Borja Yebra, Antón de Vicente, Silva (Antón Escobar, min. 73), Barril, David Añón (Álex Ares, min. 62), Lucas, Youssef, Mateo Míguez (Trigo, min. 84).

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Xavi Ginaro, Vallori, Borja, Rovirola, Gabarre (Rodríguez, min 81), Óscar Gil, Jon Aurtenetxe, Alberto Gil (Luca Ferrone, min. 87), Orfila, Iturraspe, Armando (Peris, min. 59).

Goles: 0-1, min. 61: Gabarre; 1-1, min. 65: Diego Silva, de penalti.

Árbitro: Manuel Pozuelo Rodríguez. Mostró amarillas a Crespo, Yebra y Trigo, por el Coruxo, y a Iturraspe, Piris, Óscar Gil, Alberto Gil y Borja, por el Atlético Baleares.

El Coruxo sumó un punto frente al líder, el Atlético Baleares, en un duelo en el que los de Míchel Alonso merecieron más. Pudo ser peor, porque los visitantes sacaron petróleo de una acción a balón parado para ponerse por delante, y la reacción inmediata de los vigueses les permitió volver a sumar después de que su buena racha se hubiera truncado la semana pasada frente al Ibiza. El hecho de haber sumado un punto de los últimos seis les cuesta, eso sí, la cuarta plaza que habían mantenido el pasado fin de semana pese a perder.

En los primeros minutos, las ocasiones brillaron por su ausencia. Con un Atlético Baleares muy bien plantado, los locales tenían enormes dificultades para desplegar su juego, algo a lo que tampoco ayudaban la lluvia y el viento registrados en el campo de O Vao (que volvió a presentar una gran entrada). Los visitantes tenían claro que su opción era esperar atrás e intentar aprovechar una contra manteniendo a raya a los de Míchel Alonso.

Los insulares defendían muy juntos y sin asumir riesgo alguno, pero a partir del minuto 20 el Coruxo comenzó a encontrar espacios y, con ello, el camino hasta la portería contraria. La primera aproximación la tuvo David Añón, pero el guardameta del Baleares sacó de puños. Poco después, volvió a intervenir para desbaratar otra ocasión de Silva. Se lo ponían fácil los coruxistas en esas primeras llegadas, pero poco a poco iban a más.

Peligro solo a balón parado

Mediante un córner llegaba la primera ocasión de los de Manix Mandiola, pero estuvo atento Alberto para atrapar el lanzamiento cerrado de los visitantes. Más allá de esas acciones aisladas, el Coruxo se iba haciendo con el control e iba generando peligro. Tanto la defensa como el guardameta baleares se mostraban infranqueables. Las tuvieron Youssef (en fuera de juego) y Aitor Aspas con un centro peligroso que sacó la defensa. También reclamaron un penalti los de O Vao que el colegiado no vio.

La segunda aproximación del conjunto visitante llegaría con su segundo saque de esquina, que detuvo Alberto en dos tiempos. Respondía el Coruxo con una aproximación de Silva, que enviaba a manos del portero. Una falta de Crespo para frenar a Gil cuando se dirigía a portería le costó al Coruxo un lanzamiento peligrosa que ejecutó Aurtenetxe y sacó Silva con suspense.

Sufrió el equipo vigués en los últimos minutos del primer tiempo, en los que estuvo con uno menos mientras atendían al capitán, Antón, con un golpe -el Coruxo informó de que jugó toda la segunda parte con roturas del tercer y el cuarto metatarsianos-. Con todo, en una contra tuvo Youssef la más clara, despejada por la defensa, antes de que Iturraspe pusiera a prueba a Alberto con un disparo duro por abajo justo antes del descanso.

Dos goles casi consecutivos

Tras terminar sufriendo el primer acto, el Coruxo salió enchufado en el segundo y nada más comenzar dispuso de su primera ocasión, tras un gran balón de Antón al que no llegó Silva. El propio capitán tuvo poco después otra oportunidad a saque de falta que despejó la defensa del conjunto balear. El vigués, que se echó al equipo a la espalda junto a Mateo, volvería a protagonizar otra ocasión que se le marchó alta.

Y cuando más cerca parecía que estaba el gol del Coruxo, llegó el del Atlético Baleares utilizando su herramienta preferida: el balón parado. El máximo goleador del equipo, Gabarre, ponía a los suyos por delante, pero apenas tres minutos después Mateo era derribado dentro del área y Silva no perdonaba desde el punto de penalti para hacer el que sería el 1-1 definitivo.

A partir de ahí, el partido parecía abocado al empate. Los dos técnicos movieron banquillo y las ocasiones más claras en la recta final fueron del Coruxo. Xavi Ginard se adelantó a Mateo cuando este encaraba su portería y Antón Escobar -uno de los jugadores de refresco de Míchel Alonso- tuvo otra gran ocasión que envió alta. Al final, tablas.