Freddie Mercury hace de Travolta en A Guarda

Monica López Torres
Mónica Torres A GUARDA / LA VOZ

VIGO

Mónica Torres

Una giralda de más de cuatro metros con un baile de Olivia Newton-John y el cantante de Queen conquista el pueblo

18 sep 2019 . Actualizado a las 07:36 h.

El baile de Olivia Newton-John con Freddie Mercury a más de cuatro metros de altura sobre el mar de A Guarda está causando auténtico furor, tanto en las redes sociales como a pie de calle. Decenas de personas acuden a diario hasta la calle Donantes de Sangue para disfrutar con la última recreación de Carlos Castro Álvarez, un vecino de 84 años que hace seis comenzó a adornar la principal vía de entrada y salida de la villa hacia Baiona con fantásticas veletas realizadas artesanalmente con materiales reciclados y en un mano a mano con su hijo José Carlos, artífice de las caras de los personajes en porexpán.

A su última obra le ha incorporado incluso la banda sonora valiéndose de una cinta de casete, también reciclada, y un pequeño altavoz que se acciona con mando a distancia cada vez que alguien se acerca a la pista de baile panorámica sobre la que Carlos Castro ha puesto a bailar a dos de las estrellas más internacionalmente conocidas del siglo XX. En su giralda tampoco suena You are the one that I want, como cuando Olivia Newton-John baila en Grease. El mismo que para esta composición la ha emparejado con Freddie Mercury y no con John Travolta ha elegido música en español, así que cuando la giralda comienza a moverse, los bailarines se mueven a al ritmo de temas como Torero, de Chayanne, Corazón Latino, de David Bisbal, o Que la detengan, de David Civera. Aunque la recreación poco tiempo se detiene, porque desde que la instaló en el solar del antiguo almacén de su bar, no paran de crecer los fans.

«La instalé el 8 de septiembre, día de la Virgen de la Guía y sí, se ha convertido en la sensación del verano», confirma con humildad su artífice pese a la cadena de alabanzas a su trabajo que se suceden en las redes sociales. Porque además del derroche de creatividad, la obra de Carlos Castro tiene un valor añadido ya que está hecha con materiales de deshecho que él mismo recupera y transforma en sus viajes al punto limpio del municipio. «Lo que más utilizo son bicicletas, ruedas de coches de niños, algún chasis o chapas de aluminio», explica el artesano autodidacta que hace años realizó también varias recreaciones en piedra de molinos de la zona.