El Concello impone 21 bomberos de retén con un tercio de la plantilla de baja

Luis Carlos Llera Llorente
luis carlos llera VIGO / LA VOZ

VIGO

XOAN CARLOS GIL

La jornada de huelga solo registró salidas a las fiestas y para retirar nidos de velutina

16 ago 2019 . Actualizado a las 22:03 h.

Treinta bomberos se encuentran de baja por lesiones y por ansiedad mientras se desarrolla la huelga del cuerpo convocada por los sindicatos CIG y CUT. Los paros no se notan en la práctica porque el gobierno municipal ha impuesto unos servicios mínimos que suponen el mismo contingente que un día normal. Ayer, los parques de Balaídos y Teis, con salidas a controlar los fuegos de fiestas y a atender las peticiones de retiradas de nidos de velutinas, no registraron problemas.

La CIG sostiene que 84 bomberos apoyan la huelga. Otros sindicatos coinciden con las reivindicaciones, pero discrepan con que el paro indefinido sea el mejor método para lograrlas. Abogan por la negociación con la concejala de Personal, Elena Espinosa. Está previsto que la edila vuelva a reunirse con los bomberos en el mes de septiembre.

CC.OO. es partidario de la negociación porque considera que hay muchas cosas en juego. El Sindicato Independiente del Concello de Vigo (SICO) ha criticado a los otros dos convocantes señalando que «ilegalmente se erigen en representación de un comité de empresa de bomberos que no existe». Insisten en que no se celebró una asamblea para votar en secreto sí o no a la huelga.

El Concello ha decretado unos servicios mínimos durante la huelga para garantizar la seguridad. Obliga a 21 bomberos a estar de guardia. Los sindicatos consideran que los servicios mínimos son excesivos porque están trabajando las mismas personas que un día normal. «En la huelga deberíamos atender solo los casos urgentes, pero hay una dotación que está con la retirada de nidos de avispa velutina y pendiente de las tiradas de fuegos», señalan fuentes del cuerpo.

Miguel Uclés, portavoz de la plataforma de bomberos y de la CIG, reitera que es urgente que se convoquen nuevas plazas de bombero ya que hay carencias de plantilla. Además, pone de relieve que, de las treinta personas que están de baja, es posible que 8 ni siquiera puedan reincorporarse al trabajo porque les quedan pocos meses para la jubilación. A partir de los 50 años, los problemas de salud se hacen más patentes en un colectivo que sufre un desgaste físico notable. A pesar de que están muy entrenados, «hay gente de baja por hernias, por el esfuerzo que hace, otros tiene calcificaciones por lesiones y tiene que operarles», señalan.

La plantilla actual cuenta con 102 bomberos. La prioridad, para los huelguistas, es aumentar el número de trabajadores. La situación se suple prolongando las jornadas de trabajo. «Yo he hecho semanas de 96 horas», ejemplifica Uclés. Aunque se han incorporado los doce bomberos que aprobaron las últimas oposiciones, estos siguen en formación «y no deberían acudir a primera línea de fuego», añade.