El primer curso de Galicia que conjuga formación física y jurídica supera las expectativas con 127 mujeres en O Poriño
05 may 2019 . Actualizado a las 05:00 h.Con una sociedad cada día más sensibilizada y una extensa red de recursos, las cifras de crímenes por violencia machista no dejen de crecer. «Hay que incidir en que la educación es la mejor herramienta para combatir y que todos (jueces, fiscales, forenses, abogados, policías, políticos, medios de comunicación, sociedad en general, somos el sistema, por lo que todos tenemos nuestra parte de responsabilidad». El Concello de O Porriño no ha retuiteado a uno de los jueces más activos en esta red, Judge the Zipper, pero le ha dado forma a una experiencia pionera en Galicia que recoge el testigo. 127 mujeres de toda la provincia se reunieron ayer para participar en la primera sesión del Curso de defensa personal femenina y protección jurídica contra la violencia de género, que organiza la Policía Local. «Hay desde chicas de 9 años hasta mujeres de 65 y con todo tipo de trabajos, abogadas, psicólogas, amas de casa, estudiantes, o jubiladas.
La respuesta ha superado cualquier previsión, valoró Daniel Rodríguez, inspector jefe de la Policía Local. Parte de la culpa de ese efecto llamada es del magistrado Juan José Trashorras, que ha asumido la parte teórica del curso ofreciendo formación jurídica sobre legítima defensa, uso proporcional y miedo insuperable. «No tenemos constancia de una experiencia similar en Galicia, en la que haya cursos en los que se conjugue la formación jurídica con la defensa física», indicó el juez. Sin toga y sobre el campo de juego del polideportivo porriñés, Juan José Trashorras, puso negro sobre blanco, aunque a viva voz, contenido jurídico básico para facilitar el acceso a la formación de las mujeres, en temas como la regulación legal de la legítima defensa y los tres requisitos que se necesitan para que se aplique la eximente completa. El juez se valió en su exposición de casos reales que facilitaron la comprensión y la interacción entre el docente y su auditorio. Cuando los juzgados intervienen el mal ya se ha producido por lo que ayer se enfatizó de nuevo, en que la mejor herramienta es la educación. En el caso de la violencia machista, hay que saber «cómo soltarse» para poder hacerlo. Fue una expresión reiterada tanto en la parte práctica como teórica, igualmente importante en la preparación física como emocional. «No hay que aprender técnicas establecidas sino distintos tipos de sueltas posibles porque, si me defiendo pegando a mi agresor, puedo caer agarrada a él», demostró un monitor.
El interés y participación de una jornada sin tregua apuntan a que la matrícula aún puede ser mayor el próximo sábado. «Prefiero no tener que hacerlo nunca pero sí saber que si algún día me tengo que defender, estaré preparada», explicaba Jessi Iglesias, una de las 127 mujeres que ayer por la mañana dieron una clase magistral contra la violencia en O Porriño.