Los narcos que utilizaban a prostitutas de correo

La primera en viajar fue detenida, tres esperaban en Paraguay y ya no vinieron; en España les esperaría la explotación


Vigo / la voz

Visión de negoció no faltaba. El fundamental consistía en importar cocaína adaptándose a cualquier alijo sin importar demasiado el tamaño. Sostienen la Fiscalía y la Policía Nacional, a través del grupo Udyco 2 de Pontevedra, que ya podía ser impregnando maletas para colar decenas de kilos sueltos o afanándose en empresas mucho mayores. Concretamente de 1.000 kilos. Para eso utilizarían expresiones en clave como «la momia no puede tener menos de 1.000», en alusión a los kilos que tendría dicho cadáver embalsamado, que para los investigadores no es tal cosa, sino un alijo de cocaína en el que los acusados trabajaban. «Tenían los contactos necesarios pero les faltaba el dinero. Por eso deciden organizar estos envíos pequeños, para hacerse con el dinero necesario», explican en la investigación.

El otro negocio, menor a todas luces si se compara con el del tráfico de drogas por el que están siendo juzgados los acusados, tendría su origen en la prostitución. La tesis policial sitúa a los acusados de traer coca impregnada en maletas dando trabajo a las mujeres que hacían de correos humanos. Es decir, las mujeres llamadas a embarcar en un avión con destino a España portando dichas maletas contaminadas acabarían teniendo, de salir todo bien, una nueva vida en el Viejo Continente, pero como prostituta en un piso que los mismos encausados les habilitarían. Finalmente ninguna acabó instalándose en dicha vivienda gracias a la diligencia de la Policía Nacional.

La primera mujer enviada desde Paraguay a España ya fue interceptada en el aeropuerto de Barajas con la maleta, igual que el hombre que la esperaba para recogerla. Otras tres chicas esperaban en el mismo país las indicaciones de la organización para volar a España con más polvo blanco camuflado químicamente en las paredes de nuevas maletas. La realidad es que nunca llegaron a viajar, por lo que, policialmente, no fue posible estirar la investigación para incluir el delito de explotación sexual. Hoy finaliza el juicio, en la sección quinta de la Audiencia Provincial, y la Fiscalía pide para cada uno de los acusados, por los supuestos delitos de tráfico de drogas e integración en grupo criminal, penas que oscilan entre los 6 años y medio, y los 11 años de cárcel. También multas que suman casi 2,5 millones de euros.

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