Se subió al podio el día que cumplió los 37 y lidera el Open de España de BTT
07 abr 2017 . Actualizado a las 05:00 h.La ciclista mosense Susana Alonso recibió un regalo de cumpleaños el domingo en forma de victoria y liderato del Open de España de BTT Maratón. En una disciplina donde compiten con ella deportistas a las que saca más de diez años, se subía a lo más alto del podio el día en el que soplaba las 37 velas. Porque cuando ella tenía la edad de esas rivales más jóvenes, ni siquiera se había planteado que llegaría a ser ciclista profesional.
«Empecé muy tarde, ¡a los 30! No había hecho deporte en mi vida», recuerda. Nunca antes había encontrado ninguna disciplina que le llamara la atención. «En casa no hay afición, no me lo inculcaron. Practiqué algo de deporte de equipo en el colegio y, como soy pequeñita, no se me daban bien. Poco más». Pero el espíritu de superación que le ha llevado a triunfar sobre la bici asomó con «veintimuchos» apuntando en otra dirección: a la piscina. «Siempre había tenido miedo al agua y me quise quitar la espina. Cuando llegó el verano y cerraba, me dio por los paseos en bici... y hasta ahora».
En estos siete años siempre ha ido a más. Hasta el punto de que se siente «mejor que nunca». No cree que la edad sea un obstáculo, o al menos no uno que no se pueda salvar tirando de otros ingredientes. «En disciplinas más explosivas imagino que influye más. A medida que te haces mayor, eres más lento y te van mejor las pruebas de larga distancia. ¡Yo me especialicé en ellas directamente!», cuenta divertida.
Cree que el empezar tarde, con más madurez a nivel personal, probablemente le ha ahorrado en cierta medida el desgaste de competir en un deporte «muy olvidado, donde cuesta mucho sobrevivir porque escasean las ayudas y no es poca la gente que se queda por el camino». «Evité determinadas situaciones y eso me ayudó a mantener la ilusión», reflexiona.
Vive su cuarta temporada en el Extremadura y segunda con su actual entrenador. Físicamente está al máximo. «El año pasado me encontré un poco flojilla y las cosas no acababan de salir. En cambio este inicio está siendo muy bueno y volver a vestirme un maillot amarillo me estimula», señala. El secreto ha estado en que su nuevo técnico y ella han ido encajando las piezas del puzle. «Ya sabe hasta dónde puedo rendir, hasta dónde me puede sacar. Estoy entrenando el doble que el año pasado y mi cuerpo lo está asimilando realmente muy bien», comenta.
Pero eso no quita para que la retirada esté en perspectiva. Es más, ocurre todos los años, confiesa. «Siempre digo que es el último. Sé que algún día tiene que ser porque con mi trabajo y mi vida no lo puedo prolongar eternamente», admite. También esta temporada podría ser la última, dice, pero las otras veces que ha estado a punto han pesado más «las vivencias que compensan todo el sacrificio: los viajes, conocer gente...». Bromea con que quizá esté «algo enganchada».
Tiene claro, eso sí, que le gusta competir con garantías, viéndose con opciones de lograr cosas. «Hay carreras en las que aspiras a estar arriba y otras simplemente que te ayuden a coger experiencia y mejorar. En todas vas con un objetivo que cumplir. A mí lo que me hace sentir cómoda es estar en condiciones de superarme a mí misma, aunque luego, por las circunstancias, pueda conseguirlo o no».
Dentro de esa idea de superarse se enmarca uno de sus próximos retos: el Campeonato de Europa de Ultramaratón. «Tenemos la suerte de que se celebra en España y quiero probarme ahí, en una disciplina que no suelo hacer. Proponerse cosas nuevas también es un aspecto muy importante para mantener la chispa».
Mientras, y olvidado el incidente de la bici que le perdieron en un vuelo el año pasado, quiere mantener el liderato en el Open y sueña con volver a ganar el Campeonato de España. Insiste en que la edad no pesa: «A mí siempre me han dicho que las carreras que no corre el galgo son las que le quedan por correr».