Martín Riobo, de 14 años, prepara su debut en el Mundial de trial, que lo practica casi desde la cuna
21 oct 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Martín Riobo sabía montar en bici antes que andar. Suena extraño, pero su infancia, de la que no hace mucho que se separó, no encaja en la normalidad. Hoy tiene catorce años y en su habitación no hay pósteres de fútbol ni balones, sino estanterías en las que se amontonan los títulos y trofeos que se ha dedicado a ganar sobre una moto desde que era un mocoso. Literalmente.
La pasión de sus tíos, Mauro y Mundo Hermelo, condujo a Martín a las motos. Todavía estaba encariñado con su chupete cuando Mauro pasaba a buscarle para llevarlo con él al monte mientras entrenaba. «Sentábao nunha pedra e quedábase mirando atentísimo», recuerda su tío, uno de los causantes de que para Martín la vida tenga sentido alrededor de las motos. «Lembro que cando era moi pequeniño lle merquei un quad para que andase nel, tiña mando a distancia e cando vía que se afastaba demasiado ou se metía por onde non debía, freábao».
Pero detener la pasión de Martín por las motos era tarea imposible. Tras la bici y el quad, llegó el momento de subirse a la moto, y cada vez que lo hacía los ojos le brillaban. Como en España no podía probarse en competición, decidieron acercarse a Portugal. Pero seguía siendo demasiado pequeño y acabaron maquillando su fecha de nacimiento. «Quizais pecabamos un pouco de inconscientes, pero realmente a confianza que transmitía cando estaba na moto era enorme», recuerda Mauro. Y los resultados lo atestiguaban. Con cinco años fue campeón de Portugal en 125 compitiendo con niños que le doblaban la edad, y poco después ganaba en la categoría de Iniciados, donde sus competidores eran mayores.
El pequeño Martín, casi de manera innata, hacía virguerías en las pruebas de trial, una disciplina que, al igual que el amor por las motos, llevaba en los genes. «Meu irmán e eu somos moi aficionados, supoño que por iso tiramos por esa disciplina. Xa levaba o gas no sangue», cuenta Mauro. «A mí lo que me gusta es competir en la moto, me gusta mucho y nada me gustaría más que llegar a ser top trial», proclama Martín con un deje de timidez que poco tiene que ver con la osadía que le define sobre la moto.
Porque en sus 14 años de vida se ha dedicado a crecer sobre las dos ruedas. Varias veces campeón de Galicia, de España, actual campeón estatal cadete y habitual de las pruebas de categorías superiores. La precocidad define a Martín, y la próxima temporada quiere marcar un nuevo registro. «O ano que vén acudirá ao Campionato do Mundo de 125. Nunca o fixemos porque non podía por idade, pero agora pode. Ninguén competiu nun Mundial con 14 anos, será outro récord de precocidade», relata el tío y entrenador del campeón, que también se prepara para asaltar el estatal júnior de 125.
La hora del cambio
Los montes de Aldán son el escenario en el que Martín Riobo ha forjado sus títulos, pero se le están quedando pequeños. Es momento de que el deportista dé un salto para perseguir sus sueños de llegar a lo más alto, y eso pasa por trabajar día a día con los mejores. «Aquí estoy muy bien para entrenar, pero las fábricas están en Cataluña, que es la cuna del trial, y allí sería más fácil evolucionar», cuenta el Martín. Por eso, junto a su familia, está valorando las propuestas que diferentes marcas de trial, que han detectado su calidad, le han puesto sobre la mesa. «En xaneiro supoño que nos iremos para Cataluña. Ten un soño que quere cumprir e alí é o mellor sitio para facelo», añade Mauro.
Mientras, Martín seguirá con su vida habitual, que se reparte entre libros y motos. «De fóra pode parecer todo moi bonito, pero son moitas horas de traballo e esforzo». Sesiones diarias de entre dos y tres horas de moto, gimnasio, ciclismo... Y todo, con una sonrisa. Lo que sea necesario para convertir en éxito la calidad innata de un niño que, cuando todavía tenía los dientes de leche, ya avisaba: «De mayor voy a ser campeón del mundo», sentencia.