Un Choco con la lección aprendida

Míriam Vázquez Fraga VIGO / LA VOZ

VIGO

Técncicos de Tercera apuntan que el equipo debe tomar nota de los errores del play-off de hace un año si quiere avanzar a costa del Badajoz, su primer rival

20 may 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Para el Choco, el próximo domingo se repite parte de la historia: play-off tras una temporada histórica y rival extremeño a priori complicado. De nuevo con un Montes en el banquillo -Marcos, que sucedió a su hermano Jacobo- y con un 80 % de la plantilla que se mantiene, el objetivo es que el final no sea el mismo y que está vez si puedan seguir avanzando hacia el sueño de Segunda B. Tres técnicos de la categoría analizan por dónde pasan las opciones del conjunto redondelano de seguir haciendo historia.

Trayectoria

Un equipo consolidado

El Choco fue en su día una sorpresa, pero sus éxitos han pasado a ser algo casi predecible. «Ha hecho una gran temporada y ha acabado cuarto por méritos propios», señala el técnico del Rápido de Bouzas, Jorge Otero. «Después de una buena primera temporada en la categoría sin play-off, ahora van dos seguidos y eso no puede ser casualidad, sino que estamos hablando de una realidad, de un equipo con mucho potencial y futbolistas como Silva o Hugo que no tienen nada que envidiar a ningún otro delantero de la categoría», comenta el preparador del Racing Vilalbés, Óscar Gilsanz. De primera mano los conoce Jacobo Montes, que resta importancia a la mala racha final: «Sería un golpe duro no clasificarse tras varias jornadas sin ganar, pero una vez estás ahí, reseteas y se olvidan las 38 jornadas ante el caramelo que es el play-off».

Claves

Experiencia para no repetir errores

El inquilino del banquillo del anterior play-off tiene claro que la experiencia del año pasado va a servir de mucho. «No hay mejor aprendizaje que lo vivido, sobre todo si no salió bien», comenta. Y reconoce que ha hablado de ello con su hermano. «Pecamos quizá de una visión romántica. Lo práctico habría sido asentarse en el campo, tantear, asumir menos riesgos y ser más prácticos», señala a modo de receta de lo que recomienda para este año. No encajar en casa sería fundamental, como dice también Gilsanz: «Tendrían mucho hecho si consiguen cerrar sin encajar el partido de Santa Mariña y si consiguen hacer el fútbol combinativo que les caracteriza», comenta. Otero se remonta al 0-3 de la ida del año pasado. «Con esa diferencia llegas la partido decisivo prácticamente sin opciones. Ahora cuentan con aquel bagaje que no creo que sea decisivo, pero sí puede ser importante».

Rival

Un equipo hecho para ascender

Sin conocer el profundidad al Badajoz, Gilsanz recalca que «como equipo de la capital, está hecho para ascender a Segunda B, tiene una exigencia mayor». Otero lo califica, asimismo, como «un hueso duro de roer». Montes, por su parte, ve importantes paralelismos con el año pasado. «Quedas cuarto y te corresponde el segundo del grupo extremeño. No es un sorteo afortunado para el Choco, pero confiemos en que sea capaz de competir mejor que el año pasado».

Armas

La ilusión de un hito que hay que disfrutar

Los tres coinciden en que la ilusión del Choco por volver a verse donde está es su principal arma. «Quizá no se repita y lo primero es disfrutarlo la máximo», dice Jacobo. Más allá de eso, Otero destaca que el Choco «tiene mucha pólvora arriba, con jugadores como Hugo y Silva con registros goleadores que no están al alcance de cualquiera». En ese sentido, Gilsanz apunta también a la facilidad para anotar de Óscar y Félix, y al «juego combinativo» del que define como «un equipo completo y más maduro que hace un año».

Ida

Empezar en casa, determinante pero menos

Aun admitiendo que la ida en casa suele ser más favorable, los expertos le restan importancia a este aspecto. «Al final lo importante es llegar vivos al segundo partido, sea donde sea», señala Otero. Para Gilsanz, «antiguamente se le daba más importancia, pero son 180 minutos y aunque parece más fácil, hay equipos que obtienen muy buenos resultados como visitantes». En el caso de Montes, lo que no duda es que el domingo en Santa Mariña animará como uno más.